Mientras un tornado arrasaba con su barrio en Carolina del Norte, Curt Jarnigan se encontraba refugiado en el baño, orando porque la tormenta no le causara daños.
Cuando Jarnigan salió de su casa, se encontró con un vecino que tenía el rostro ensangrentado y le pidió ayuda para encontrar a su esposa, desaparecida en medio de la tormenta. Pero Jarnigan, de 41 años, sabía que no la encontrarían con vida.
Cuando vi lo que tenía en su jardín, supe que no íbamos a hacer un rescate, sino una recuperación. Era la más pura devastación, dijo Jarnigan.
Jarnigan estaba en lo correcto. La policía estatal dijo que su vecina, Maryland Gómez, de unos 60 años, fue uno de los dos muertos a consecuencia de los tornados y el mal clima que afectó la parte central del estado la madrugada del sábado.
El cadáver de Gómez fue encontrado en medio de los escombros de lo que fue su residencia en Kenly, una comunidad a 56 kilómetros (35 millas) al sureste de Raleigh, dijo la vocera de la policía estatal, Patty McQuillan. En el vecino condado de Wilson, las autoridades informaron sobre la muerte de un menor.
Varias personas resultaron heridas a consecuencia de una serie de poderosas tormentas que afectaron unos seis condados.
La única parte de la casa de Gómez que quedó en pie fue el pórtico. La suya fue una de entre media docena de residencias destruidas por las tormentas, que también derribaron árboles y postes de electricidad.
Los pobladores locales se encontraron al amanecer con casas en ruinas, automóviles volteados y escombros regados por doquier.
Fue una destrucción masiva, dijo el coordinador de la administración de emergencias del condado de Johnston, Derrick Duggins. Esto demuestra los alcances de lo que puede hacer el clima.
En Kenly, la gente recogió colchones, tomó fotografías del daño y llenó bolsas de basura con los escombros que quedaron en donde estuvo la casa de un piso de Mark Stephenson, que fue destruida por la tormenta.
Los retratos de la familia quedaron regados entre los árboles, a 200 metros (yardas) de distancia, así como en el cercano esqueleto de un remolque, que habían comprado recientemente los Stephenson.