Una esmeraldeña fue asesinada por más de 5 sicarios encapuchados en la isla Trinitaria.
Jennys María Quiñónez Corozo llegó a residir en el suburbio de Guayaquil con cinco de sus siete hijos hace dos años, cuando dejó la parroquia Atahualpa, en el cantón Eloy Alfaro, de Esmeraldas. La intención, narraron sus familiares, era que sus vástagos se eduquen. Pero ayer, a las 04:30, ese anhelo se apagó para ella. Fue asesinada.
Pese a la oscuridad de la madrugada, tres de sus hijos menores, de 17, 14 y 10 años, fueron testigos de cómo más de cinco hombres, todos encapuchados, irrumpieron en su pequeña vivienda de caña que ella había levantado en la cooperativa Patria Nueva, manzana 6, solar 36, de la isla Trinitaria, en el sur de Guayaquil, y le dispararon sin mediar motivo.
El ataque fue letal. Siete tiros apagaron su existencia al impactarle en el tórax, costados, espalda, brazos y piernas, y lesionarle sus órganos vitales. Sus hijos señalaron que estaba separada y mantenía el hogar con el lavado de ropa ajena, cocinaba para familias o en las empacadoras, y aseguraron que ella no tenía enemigos.
En el ataque también resultó herida la hija menor de la víctima, de 10 años, quien debió ser intervenida para extirparle los perdigones que le afectaron ambas piernas.
Aún conmocionada por la impresión ayer, a las 09:00, Gertrudis Quiñónez, hermana de la víctima, comentaba que los menores decían que “los hombres tumbaron la puerta de la casa con una piedra y buscaron a María, quien dormía abrazada en la cama junto a su hija”.
Según moradores de ese sector suburbano, los asesinos le dispararon en diez ocasiones. La mujer y su hija fueron llevadas al hospital Guayaquil, donde Quiñónez llegó sin signos vitales, según los policías que colaboraron con su traslado.
Durante el levantamiento del cadáver los familiares comentaron que dos personas entraron a la casa de la víctima y dijeron: “¡Tranquila, señora, que es la Policía! ¡Quédese quieta!”, y posteriormente le dispararon.
Escena del crimen
Mientras el cuerpo era trasladado hasta la morgue policial, peritos de la Unidad de Criminalística fueron a la casa de la occisa para inspeccionar la escena del crimen.
En el domicilio las huellas de sangre quedaron impregnadas sobre el colchón, la cama, en el toldo que protegía de los insectos a Jennys y en el piso de madera, que dejaban ver la magnitud de ese ataque mortal.
Después de la revisión de los peritos, los vecinos de las víctimas entraron a la vivienda y encontraron siete casquillos bajo la cama de la occisa , los que, según ellos, los policías no pudieron hallar durante su inspección al domicilio.
Ayer, pese a sus cortas edades, los hijos de Jennys hacían trámites para retirar el cuerpo de su madre de la morgue, pero también asistían en el hospital a su hermana.
No tenían recursos y fue necesaria la presencia de familiares que les dieron su apoyo en el transcurso del día, en que sus restos iban a ser trasladados hasta Borbón, Esmeraldas.
Apuntes
Víctima
Jennys María Quiñónez Corozo tenía 42 años y vivía en la isla Trinitaria con cuatro de sus siete hijos, dos viven en Esmeraldas y la otra en el Guasmo de Guayaquil.
Desconsuelo
En la morgue de Policía, los hijos de la víctima mostraban desconsuelo. El chico de 17 años aún tenía manchas de sangre en su ropa, producto del ataque a su madre.
Ayuda
Si usted desea ayudar a los hijos de Jennys puede comunicarse con ellos al teléfono (08) 711-9371. Los menores se han quedado desamparados.
Opiniones
Jorge Córdova
Médico FORENSE
“La señora murió de inmediato. Su cuerpo presentaba siete heridas por los disparos que recibió en varias partes”.
Gertrudis Quiñónez
Hermana de víctima
“No entiendo cómo asesinos tan crueles acabaron con la vida de una mujer que se dedicaba a cuidar de sus hijos con entrega, y los alimentaba con lo que ganaba en sus trabajo diario”.