viernes 14 de noviembre del 2008 Columnistas

Chiapas, las autonomías y Guayaquil

En un libro de reciente aparición (Corte de caja: entrevista al subcomandante Marcos), la periodista mexicana Laura Castellanos conversa largamente en la Selva Lacandona con el ya mítico subcomandante insurgente Marcos, quien cumple, este año, veinticinco años en la clandestinidad. En la entrevista se percibe a un político que, antes que buscar convencer al público con afirmaciones incontestables, revela más bien una serie de dudas con respecto a su propia actuación como jefe guerrillero. Uno de los temas de la charla que llama la atención es la forma en que, según los dialogantes, se ha ido resolviendo la cuestión de las autonomías. El asunto fue así: en el año 2000, en el congreso mexicano, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional trató de aprobar una ley que legitimaba la autonomía indígena.

Ante la negativa de los legisladores (incluidos los aliados en pro de la autonomía), el EZLN, autodefinido para entonces como un movimiento pacífico, rompió una vez más con el poder político (el presidente, los legisladores y los partidos) y creó una “zona liberada” para organizar 39 municipios autónomos en cinco regiones que fueron llamadas Caracoles. Desde entonces, los indígenas en Chiapas ejercen su propia autonomía, aquella que el Congreso les negó constitucionalmente. No conozco otra información que aclare la forma real en que esta autonomía se da en Chiapas; por eso las versiones de entrevistadora y entrevistado deben ser tomadas con cautela. Pero parece muy interesante, incluso como utopía, el hecho de vivir gracias a acuerdos horizontales que solucionen los requerimientos más sentidos de una comunidad.

La periodista ha seguido los pasos de los zapatistas desde que estalló la guerra en 1994. El testimonio de Castellanos sobre la autonomía es este: “Se trata de una experiencia inédita en el mundo. Decenas de miles de indígenas viven bajo un gobierno independiente tanto del gobierno como de la estructura militar de la propia guerrilla. Los municipios autónomos son regidos por una instancia horizontal, colectiva y rotativa llamada Junta del Buen Gobierno. Las comunidades mismas han creado sus propios programas de educación, salud y justicia con los que combaten el analfabetismo, la mortandad materna e infantil, las enfermedades reproductivas y sexuales, la inequidad de género, el hambre. También impulsan proyectos productivos con apoyos particularmente de la comunidad internacional”.

Los Caracoles funcionan desde hace cuatro años. Según Marcos, las nuevas generaciones de dirigentes resuelven los problemas de modo directo, sin esperar nada del gobierno ni de los partidos políticos, y señala que cada Caracol concibe y aborda de manera distinta el gobierno, la educación, la salud, la justicia y la reforma agraria, dado que la realidad no es homogénea para todos. No estoy haciendo un llamamiento a proceder como en Chiapas, cuya realidad no conozco más que por información escrita, pero, dentro de un plural proyecto de país, ¿no tiene el puerto de Guayaquil unas características que la definen no solo en el Ecuador sino en la región?, y, en ese sentido, ¿no podríamos ser flexibles a la hora de aplicar nuestros modelos autonómicos? Son preguntas que, en el fondo, el subcomandante Marcos les plantea al presidente Rafael Correa y al alcalde Jaime Nebot, quienes algo tienen que ceder en sus respectivas propuestas de autonomía para Guayaquil.
Columnistas

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.