El presidente Tabaré Vázquez impuso este viernes el veto a artículos que despenalizaban el aborto en una ley de Salud Sexual y Reproductiva, decisión que desató manifestaciones de grupo de feministas que apoyaban la norma y el aplauso de grupos conservadores.
Centenares de personas se concentraron en la céntrica plaza de Cagancha y cortaron el tránsito por la avenida 18 de Julio, la principal de la capital, para protestar contra la decisión presidencial.
La manifestación fue convocada por la Coordinadora de Organizaciones Sociales, que agrupa a varias entidades partidarias de la despenalización del aborto y encabezada por un gran cartel que decía: No al veto.
Otras pancartas expusieron mensajes como: Tabaré: a las mujeres de izquierda, tu veto nos avergenza.
Los manifestantes, entre los que se encontraban al menos dos senadores oficialistas -Mónica Xavier y Alberto Couriel-, golpearon sus palmas y corearon consignas tales como: plebiscito (para definir la despenalización del aborto), Estado laico y somos democracia, no somos monarquía.
La presidencia divulgó en su página digital la resolución indicando que se observan en forma total, por razones de constitucionalidad y conveniencia, las citadas disposiciones que despenalizaban el aborto.
En la resolución, Vázquez indica que en países que se ha liberalizado el aborto, éstos han aumentado. En los Estados Unidos, en los primeros diez años, se triplicó y la cifra se mantiene; la costumbre se instaló. Lo mismo sucedió en España.
El veto fue enviado al Congreso, que en 30 días debe convocar a la Asamblea General Legislativa (congreso pleno) donde el oficialismo -que en primera instancia votó a favor de la ley- no cuenta con mayoría de 78 en 130 bancas para poder levantarlo, por lo cual quedaría a firme.
La organización femenina por Democracia, Equidad y Ciudadanía consideró la decisión un acto de autoritarismo que implica un retroceso enorme para el sistema democrático.
María José del Campo, de la Mesa Coordinadora Nacional por la Vida, consideró que pretendemos que el estado preserve la vida de sus ciudadanos al afirmar que se pronunciaron siempre en favor del veto. El aborto es malo, legalizarlo es peor, enfatizó.
El senador Sergio Abreu, del Partido Nacional, el principal de oposición y que se ha opuesto a la iniciativa, fustigó la ley porque viola el derecho internacional que ha suscrito Uruguay en defensa de la vida.
El diputado del partido Colorado, Washington Abdala dijo a la AP que insistirá en mi planteo original, lo mejor es una consulta ciudadana.
La ley fue sancionada el 5 de noviembre en la Cámara de Diputados por 49 a 48 votos y el martes en el Senado, por 17 en 30, dejando en evidencia las divisiones políticas, sociales y con la advertencia de excomunión de parte de la Iglesia Católica.
El obispo Pablo Galimberti dijo a la AP el viernes que felicitó al presidente por su firme convicción ética... es un valioso e histórico gesto del presidente.
Respecto de la excomunión a quienes votaron a favor de la ley, atenuó las implicaciones al señalar que es un asunto de cada obispo, de cada diócesis que tiene conocimiento de legisladores que han votado y eso es público.
El senador Eduardo Lorier del Partido Comunista, dijo a la AP que el veto era una historia anunciada, por eso consideramos que la salida democrática que queda para un asunto de este tipo es un plebiscito.
Lorier admitió que no tenemos mayorías para levantarlo el veto.