Viernes 14 de noviembre del 2008 El País

Lluvias golpean en Paute

PAUTE, Azuay

Moradores del sector Padre Urco nunca antes habían visto un fenómeno de esa magnitud.

Tras quince años de vivir en la orilla, junto al río Cutulcay, en el sector Padre Urco, a 12 kilómetros al noroccidente del centro de Paute, Blanca Orellana observaba los destrozos que dejó en su vivienda una creciente de este afluente, en la noche del pasado miércoles.

Con la mano en la mejilla y en cuclillas, esta mujer, de 53 años de edad, verificaba el desgaste de los pilares de cemento que sostienen su casa de un piso y veía como  integrantes de la Defensa Civil sacaban con escobas el lodo que quedaba en las habitaciones del inmueble.

“Una creciente así no recuerdo que haya ocurrido jamás, por eso todos construimos cerca de la orilla, porque no hay dónde más”, dijo afligida Orellana, al tiempo que le preocupa el hecho de que se produzca otra creciente que se podría llevar toda su casa.

Los moradores del lugar contaban ayer, aún con asombro, lo que ocurrió el miércoles cuando luego de que en la mañana se presentó el cielo despejado, de pronto se nubló y empezó a llover, desde las 17:00.

“Quién iba a imaginarse que después de semejante solazo iba a caer tremenda tempestad”, dijo Jenny León, hija de Orellana, quien habita el inmueble más afectado del sector con su esposo y tres hijos.

Según coincidieron León y otros vecinos del lugar, la cantidad de lluvia que se registró el miércoles fue un hecho inusual y por eso el angosto río creció y arrasó con todo.

“Primero se escuchaba como sonaban durísimo las piedras y palos que traía desde arriba y cuando ya oscureció vimos con linternas como el agua empezó a comerse la vía y después a subir hasta las casas”, repitió Jorge Campoverde, de 10 años.

El niño, sobrino de León, fue quien alertó a su tía para que salga de la casa, ya que ella se encontraba con sus hijos en uno de los dormitorios del inmueble, a la espera de que su esposo llegue del trabajo y no se percató de lo que ocurría.

Lo mismo ocurrió con otra docena de familias, cuyas casas se construyeron junto al río. “Pensamos que no sería para tanto, nunca imaginamos que el río vendría con tanta bravura”, expresó Julio Orellana.

Bomberos y Defensa Civil intentaron ayudar a las familias por la noche, pero la falta de alumbrado público y el desborde del río que cubrió la carretera Paute-Bulán impidieron que estos organismos lleguen a todos los sitios afectados.

También el alcalde, Heliot Trelles, y técnicos del Cabildo debieron esperar hasta ayer por la mañana para inspeccionar el sector y evaluar los daños. Luego de esto se dispusieron cuadrillas de obreros y maquinarias en diferentes frentes.

La primera tarea fue limpiar el material pétreo de los muros de gaviones que años atrás construyó la Municipalidad para evitar desbordamientos, pero que en esta ocasión y por la fuerza y la cantidad inusitada de precipitación fluvial no resistieron, según Trelles.

DESBORDAMIENTO: Consecuencias

Trabajos
Maquinaria del Municipio de Paute se encargaba ayer de encauzar el río para luego de eso construir muros con rocas, más resistentes que los de gaviones.

Incomunicados
Hay siete tramos de la vía Paute-Bulán bloqueados con rocas y troncos, por lo que las comunidades El Rancho, San Carlos, Huiracajas, Chorro Blanco y otras están incomunicadas.

El País

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