Ejecuciones.
La guerrilla de las FARC aseguró ayer que las ejecuciones extrajudiciales de civiles en Colombia hacen parte de la “política de seguridad” con la que el gobierno, en su “sucia guerra”, quiere mostrar que más de 30.000 rebeldes han sido muertos por el Ejército desde que asumió la presidencia Álvaro Uribe.
El jefe rebelde Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, uno de los siete miembros de la cúpula de las FARC, aseguró en declaraciones que produce la página en internet de la Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol) que el Mandatario no puede posar ahora como un “querubín celestial”.
“No puede ahora ese presidente matarife rasgarse hipócritamente las vestiduras cuando siempre midió en litros de sangre el éxito de su política”, indicó.
Márquez añadió que el “cruel asesinato de miles y miles de civiles a manos del Ejército para luego presentarlos en sus falsos positivos como guerrilleros dados de baja en combate, es el más reciente y horroroso grito de victoria de la seguridad democrática”.
Asimismo, afirmó que cuando el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, insiste en que se han matado en los últimos seis años a más de 30.000 guerrilleros, “uno se pregunta quiénes serán entonces esos muertos, si la guerrilla sigue en sus mismos puestos de combate”.
Un total de 27 miembros del Ejército fueron destituidos y el comandante de esa fuerza, general Mario Montoya, renunció a su cargo tras el escándalo por la desaparición de una veintena de jóvenes de Soacha, y que fueron presentados como bajas en combate.
“Lo que se ha descubierto hasta ahora es apenas la punta del iceberg de la infamia. La triste historia de los jóvenes de Soacha, que fueron ultimados a nombre de la política de seguridad democrática de Uribe, es la misma de un universo de ciudades, de pueblos y de campos de Colombia”, subrayó.