- NOV. 13, 2008 - Foto - Sucesos - EL UNIVERSO
Vía a Papallacta.
Un abrazo salvó a padre e hijo de la muerte. José Guerrero, de 46 años, y su hijo Geovanny, de 16, por poco fallecen el mediodía del martes.
Ellos viajaban solos en un camión que se estrelló contra un talud de la vía a Papallacta, al nororiente de la capital.
El escenario del percance, que se lo conoce como la Curva de la muerte, fue el mismo donde 47 personas que iban en un bus fallecieron el 24 de septiembre del 2006.
Aquella no fue la única coincidencia entre los dos accidentes. Además, ambos vehículos perdieron los frenos antes de impactarse contra el muro.
Dos indicios hacen pensar a los agentes de tránsito que el camión tuvo ese desperfecto.
Primero, no se encontraron las marcas de las llantas en el asfalto, producto del frenazo; y segundo, quince obreros que reparaban la cuneta de la vía, a 100 metros del accidente, escucharon una explosión antes de que el camión se estrellara.
Los trabajadores pensaron que iban a encontrar los cadáveres de los ocupantes, pero se sorprendieron al ver a padre e hijo con vida.
Ellos estaban abrazados en la parte inferior de la cabina, al lado de la palanca de cambios.
Las víctimas, que fueron trasladadas por personal del 911 hasta el hospital de Los Valles, dijeron que viajaban desde Lago Agrio.
Según el policía Patricio Pambabay, los conductores deben tener mucho cuidado al manejar por esa vía, sobre todo de bajada. “Si usan el freno de pie para coger el montón de curvas que hay aquí, es muy posible que los frenos se cristalicen y se pierdan (...). Lo mejor es bajar con una marcha fuerte”, dijo.