Martes 11 de noviembre del 2008 | 13:06 Internacionales

Alemana confiesa que puso a bebés en congelador pero niega haberlos matado

AFP | SIEGEN, Alemania

Una alemana de 44 años confesó este martes, en la apertura de su juicio, en Siegen, haber escondido los cadáveres de sus tres bebés en el congelador de su domicilio pero negó haberlos matado tras dar a luz.

Monika Halbe, casada y madre de tres hijos ya mayores de edad que nunca notaron los otros embarazos de su madre, reconoció a través de sus abogados que dio a luz a tres niñas -en 1986, 1988 y 2004-, cuyos cuerpos introdujo en bolsas de plástico para meterlos en el congelador del sótano de su casa.

La acusada, que puede ser condenada a 15 años de cárcel, es juzgada sólo por dos de los tres infanticidios, pues el primero ya prescribió.

El caso suscitó una gran polémica en Alemania en mayo, cuando fue descubierto a raíz de que un hijo de la acusada, de 18 años, descubrió uno de los cadáveres cuando buscaba una pizza en el congelador.

"Rechazamos la acusación de muerte", dijo al tribunal el abogado defensor, Andreas Bartholomé, que no precisó las circunstancias de la muerte de los bebés.

A una pregunta sobre si había querido "que sus hijos sobrevivieran", Halbe asintió. Según su abogado, la acusada "ni quería ni no quería" sus tres embarazos, que "negó" debido a que tiene "pavor a los médicos".

Ello se explicaría por un abuso sexual sufrido por la acusada hace tiempo, explicó su abogado, que obtuvo del tribunal que el juicio se celebre temporalmente a puerta cerrada para examinar este punto.

La acusada, un ama de casa corpulenta con un creciente problema de alcoholismo, logró disimular sus embarazos a su familia. Sin embargo, una vez, uno de sus hijos mayores notó un olor extraño procedente de la cesta de la ropa sucia de la familia, donde estuvo escondido durante cuatro días el cuerpo de uno de los bebés antes de ser congelado.

Sobre por qué la acusada utilizó el congelador, su abogado explicó que Halbe "no tenía miedo de que los bebés fueran descubiertos" sino que "para ella, lo más importante era saber que tenía cerca a los niños muertos".

El congelador, "por muy extraño que pueda parecer, era un lugar de conservación no demasiado alejado" de la mujer, explicó Bartholomé.

El caso de Halbe es el sexto de infanticidios múltiples descubiertos en los últimos dos años en Alemania.

El más asombroso es el de una mujer que vivía en el este de Alemania y que mató a nueve bebés que tuvo tras su nacimiento y los enterró en jardineras. Fue condenada en 2006 a 15 años de cárcel, condena confirmada en apelación en 2008.

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