Lunes 10 de noviembre del 2008 Cultura

Tablas adentro

Verónica Reyes

La puesta de obras en el teatro

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Marina Salvarezza ensaya la obra Asamblea de mujeres, con Tzantza Grande.

Conocidos grupos de actuación de Guayaquil comentan en qué aspectos se basan para seleccionar y  representar un tema.

Con el fallecimiento de hace  más de un mes del conocido dramaturgo ecuatoriano José Martínez Queirolo, quien escribió obras para teatro, las dirigió e incluso interpretó  en ciertas ocasiones, críticos de teatro y actores comentaron que con él murió la era de un teatro clásico que se caracteriza por tener  un lenguaje más sencillo y asequible.

Pipo, como se lo conocía al dramaturgo, dirigía agrupaciones como el Teatro Experimental Guayaquil, creado en 1984, y cuyos miembros casi siempre llevaban sus escritos al escenario, como  La casa del qué dirán, Montesco y su señora,  entre otros.

La dosis de farsa que manejaba el dramaturgo en los textos gustó mucho a la actriz e integrante del grupo, Marina Salvarezza,  pues “reflejan el humor y la sabiduría que tiene el pueblo. Pipo no escribía para él sino para el pueblo”.

Sin embargo, tras la partida del escritor,   Salvarezza asumió del todo la posta  de escoger las obras  y montarlas. Los grupos que ella guía: el Experimental Guayaquil y el Tzantza Grande, de la Universidad Casa Grande,  representan en las tablas los apuntes de dramaturgia de Federico García Lorca, Luigi Pirandello, Samuel Beckett y Oscar Wilde, por las lecciones y mensajes de vida que transmiten con su tragicomedia, absurdo, realismo social y “locura intelectual”.

 Salvarezza menciona que intenta personificar fielmente las obras   “para sacarle el jugo al mensaje que el autor  expresa en ellas”.

Mientras continúa en el teatro, la actriz que lleva más de 30 años  de carrera en el país,  sostiene que seguirá  realizando las obras de Martínez  Queirolo y que su próximo reto es traducirlas al italiano para que  directores  internacionales conozcan el trabajo del dramaturgo.

Creación propia    en La Mueca 
Aunque la agrupación La Mueca, que lleva 25 años en la actuación teatral, ha ofrecido en las tablas obras de autores nacionales, en su mayoría de José de la Cuadra, así como adaptaciones de textos extranjeros como La Dúrcal y yo,  se han inclinado más por la llamada creación colectiva.

Esto significa que   los actores se reúnen para idear un tema que se estructura con improvisaciones. Así surgieron varias obras de La Mueca que han tenido mucha acogida en el público, como Los políticos no van al cielo, Un guayaco en Hollywood y Taxi coca, indica Oswaldo Segura, actor y fundador del colectivo guayaquileño.

El grupo no cuenta con un dramaturgo, pero sí con una directora escénica. Se trata de la productora Tati Interllige, que   indica qué caracterizaciones se pueden dar a los personajes.

En La Mueca se ha tratado de hacer teatro independiente, de laboratorio, como un desarrollo actoral, agrega Segura, “pero a la gente le gusta  la  comedia, es como si quisieran olvidarse de sus problemas en el teatro”.

Lo enigmático   de Muégano
Hacer  un teatro menos convencional, lejos del tipo clientelar y comercial, es lo que procura practicar  Santiago Roldós con la agrupación  Muégano Teatro del ITAE (Instituto Tecnológico de Artes del Ecuador).

Muégano se caracteriza por escenificar principalmente el teatro épico del dramaturgo alemán Bertolt Brecht, en el cual la preocupación por la justicia es un tema fundamental. De ahí basó la última obra del grupo:  El viejo truco del círculo de tiza, que se mantuvo hasta el mes pasado en cartelera.

El teatro que   Roldós dirige está también influido por el escritor portugués Fernando Pessoa y el alemán Heiner Müller, que usa el mismo sentido de dramaturgia de Brecht.  A esto se suma Eugene O’Neill (EE.UU.), que impone un   realismo psicológico en sus obras.

Roldós trabaja algunas de las obras de Muégano Teatro con Arístides Vargas, creador de Malayerba en Quito, y dice que gusta del drama de estos autores europeos porque sus obras demuestran una sencillez que admite complejidad. “Uno nunca sabe lo que representa en una obra, es enigmático”.

Dice que Muégano Teatro está en proceso de indagación constante sobre las posibilidades expresivas del hombre como geografía de conflictividad del momento que le toca vivir.

OTRAS AGRUPACIONES
El centro cultural Sarao, fundado por Lucho Mueckay hace 20 años, fue una de las primeras agrupaciones en asociar el teatro con la danza. Sus integrantes han escenificado obras de Nicolai Gogol (Rusia), escritor que mezclaba humor con realismo social, Bertolt Brecht; y musicales de Mueckay. En Guayaquil también está Arawa, de la U. Estatal de Guayaquil, que representaron El viejo truco del círculo de tiza, con Muégano. La Casa de la Cultura (Guayas) también cuenta con un grupo.

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