Domingo 09 de noviembre del 2008 Política

Reprender y ‘reacomodar’ es práctica común del Gobierno

‘Reciclaje’ de funcionarios

El presidente Rafael Correa ha cuestionado públicamente a algunos de sus funcionarios, les ha pedido la renuncia o ellos han dejado el cargo por malestar o metas incumplidas; sin embargo, pese a las críticas, siguen en el Gobierno. El Ejecutivo los ha reubicado en otros puestos públicos, en ocasiones, de mayor jerarquía.

Es como mover las piezas en un puzzle: las fichas cambian de lugar, pero nunca salen del cuadro. O, en este caso, del Gobierno.

El ‘puzzle político’ de Carondelet se compone de, por lo menos, treinta ‘fichas’ –hasta ahora– e incluye a ministros, subsecretarios, gobernadores y funcionarios de menor rango. Incluso asambleístas de PAIS que no lograron entrar a la Comisión Legislativa fueron reubicados en otros cargos estatales.

El presidente Rafael Correa dirige este voluble rompecabezas a través de críticas públicas, llamados de atención y hasta pedidos de renuncia. Y, como en un puzzle, pese a cuestionamientos o dudas en sus gestiones, los funcionarios solo cambian de lugar. Sin salir del cuadro.   

Las últimas ‘piezas’ en moverse: Juan Sebastián Roldán y Valentina Ramia. Los integrantes de Ruptura de los 25 dejaron las subsecretarías de Gobierno y Seguridad Ciudadana luego de los cuestionamientos de Correa por los problemas delincuenciales en el país. En el movimiento oficial, sin embargo, se analiza integrarlos a las listas que presentarán para las elecciones.

¿Lealtad? ¿Falta de cuadros? ¿Pago de favores recibidos? Un poco de todo, según analistas. El politólogo Jorge León, del Centro de Investigación de Movimientos Sociales del Ecuador (Cedime), cree que la “reprimenda” es más una “salida política” de Correa antes que un verdadero intento de sanción.

“Cuando el Presidente reta públicamente a sus funcionarios busca ser consecuente con lo que ofrece porque, ante un error, alguien tiene que pagar los platos rotos”, opina León.

Algunos funcionarios, pese a sus observaciones y duras críticas, han pasado luego a cargos de mayor jerarquía. Gustavo Larrea es uno de ellos. Hace un año dejó el Ministerio de Gobierno, después de que Correa cuestionara el manejo del caso Dayuma, el conflicto de   Orellana –donde se denunció represión oficial–, pero más tarde estuvo  al frente del  Ministerio Coordinador de la  Seguridad Interna y Externa que, en la estructura jerárquica del Gabinete, está encima de su anterior puesto.

El caso Ricardo Patiño es similar, aunque las críticas llegaron desde sectores externos. Salió del Ministerio de Economía en julio del 2007, luego de enfrentar cuestionamientos por los ‘Pativideos’, y se convirtió en el primer Ministro del Litoral. Hoy está al mando del Ministerio Coordinador de la Política.

La analista Patricia de la Torre, responsable de programas de investigación política en la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), considera que los integrantes del movimiento oficial –en especial los del buró, como Larrea y Patiño– “siempre estarán presentes”.

“A menos que haya una jugada demasiado dura, no se puede deshacer. Por eso los ubica en cargos de alta confianza”, sostiene De la Torre,  quien dirigió el Observatorio Político que creó la institución cuando Rafael Correa ganó la Presidencia.

También destaca una “necesidad” de mantener cerca a figuras que manejan determinados conglomerados. “Hay que recordar que PAIS está constituido por una gran cantidad de movimientos. El presidente Correa, que sabe que no le conviene un partido único, sino un movimiento de alianzas, sabe también que mantener el vínculo con estas personas es clave”.

El cambio de fichas en los ministerios también se ha desencadenado por el replanteamiento de metas. Cuando Héctor Villagrán dejó la cartera de Transporte (ahora es presidente de la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador), Correa le encargó a Jorge Marún el plan vial; Mauricio Dávalos salió del Ministerio de la Producción (ahora está en el Comexi) y se le delegó a Susana Cabeza de Vaca el funcionamiento del Consejo de Competitividad; María Fernanda Espinosa, quien dejó la Cancillería (luego de las críticas del Mandatario a la diplomacia) porque el Ejecutivo quería una cartera “más revolucionaria”, después asesoró en la Asamblea Constituyente y ahora es delegada del Ecuador ante la ONU.

Carolina Portaluppi salió del Ministerio del Litoral (Correa le había  llamado públicamente la atención por los afectados por las lluvias) y volvió a la Subsecretaría de Economía Solidaria.

Ana Albán dejó de ser ministra de Ambiente (fue cuestionada cuando la Unesco ubicó a Galápagos en la lista de Patrimonio en Peligro) para dirigir la Agencia Ecuatoriana de Cooperación Internacional (Agenci). 

Wellington Sandoval salió del Ministerio de Defensa luego de las críticas del Mandatario a Inteligencia, lo que desembocó en la renuncia de la cúpula, y ahora es embajador en Buenos Aires.

Francisco Latorre salió de la gerencia de Petrocomercial (le pidieron la renuncia por “incumplimiento de objetivos”) y ahora es asesor presidencial.

Antonio Preciado era ministro de Cultura (fue cuestionado por el proceso de acreditación de gestores y actores culturales, y el concurso de proyectos culturales para recibir recursos) y ahora es embajador de Ecuador en Nicaragua. Lorena Escudero era ministra de Defensa y ahora es la secretaria del Migrante.

Ruth Hidalgo, directora de Participación Ciudadana, cree que los continuos cambios son parte de la agenda política de Correa. “Es un estilo de gobernar que busca no desvincular a personas que, pese a los errores, han trabajado bajo su línea”.

Otros funcionarios se reubicaron en directorios. Camilo Samán y Leonardo Vicuña dejaron la Gobernación del Guayas y pasaron a  la Corporación Financiera Nacional (CFN) y al Banco Central, respectivamente. A este último ente también ingresó Carlos Vallejo  tras salir del Ministerio de Agricultura.

Paulina Recalde, directora de Perfiles de Opinión, considera que se trata de “un premio, entre comillas, a la lealtad”.

“La gestión del Presidente tiende a ser parte de una red que se autorreconoce como leal y creyente de la revolución ciudadana y de PAIS, pero muchas veces se ha privilegiado el compromiso, dejando de lado los perfiles técnicos”, opina.

Otras renuncias recientes: Galo Chiriboga, del Ministerio de Minas y Petróleos (Correa pidió que se acelere el cambio de contratos de las petroleras); y Walter Guerra, de Pacifictel (la Secretaría Anticorrupción investiga un supuesto peculado en contratos con abogados externos), salieron de sus cargos, pero fuentes de PAIS refieren que ya se  analizan sus nombres para posibles candidaturas. Por ahora, las piezas de este ‘puzzle político’ siguen en movimiento.

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