Responsables de las economías del G-20, los países ricos más los de economía emergente, abrieron ayer una reunión de dos días con el reclamo de Brasil de coordinar con los países en desarrollo acciones contra la crisis que nació en los países industrializados y se extendió por el mundo.
“Esta es una crisis global y exige soluciones globales. Es el momento de formular propuestas para un cambio sustantivo en la arquitectura financiera mundial”, expresó el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
“Miles de millones de seres humanos esperan (...), no podemos, no debemos y no tenemos el derecho de fallar”, advirtió. El G-20 está integrado por el grupo de los siete países más industrializados del mundo (G-7), más Rusia, la Unión Europea y una docena con economías emergentes, entre ellos China, Brasil, India, México y Argentina. También asisten los titulares del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM).
La reunión de Sao Paulo preparará la cumbre del bloque convocada el próximo sábado en Washington.
Paralelamente, reunidos en Dubai, la capital de los Emiratos Árabes Unidos, líderes empresariales advirtieron al mundo que se prepare para una crisis económica prolongada, pero señalaron que el triunfo de Barack Obama en EE.UU. ofrece esperanzas para las finanzas globales.
En Buenos Aires, el gobierno argentino admitió ayer la necesidad de intervenir para reducir el impacto de la crisis internacional en el mercado laboral, tras producirse suspensiones de personal en la hasta ahora pujante industria automotriz.