Domingo 9 de noviembre del 2008Guayaquil, Ecuador
La cadena noticiosa usó recursos de películas futuristas
La periodista Jessica Yellin a punto de aparecer como holograma en los estudios de CNN en Nueva York (EE.UU.), lo cual es notorio en la imagen. Ella estaba en Chicago.
Pantallas líquidas y dactilares que podían ser manejadas con la simple pulsación de los dedos parecían extraídas del filme Minority Report de Steven Spielberg.La historia palpita de frenesí racial con el arrollador triunfo de Barack Obama. Este demócrata se convierte en el cuadragésimo cuarto presidente de Estados Unidos. Su victoria no solo nos entrega al primer mandatario de raza negra de este país, sino también al primero originario de Hawái. Mientras este éxito retumba en la élite política internacional, los ecos de diferencias de razas se esfuman entre los eufóricos gritos de sus seguidores. Pero si las celebraciones en el lado demócrata seguirán en pie hasta que el Presidente electo asuma su cargo el próximo enero, los republicanos siguen en asombro. Con despecho, arrepentimientos e inconsolable tristeza viran el hombro y se hunden en sus propios errores.Mientras todas las miradas van hacia Obama, mis ojos van al medio de comunicación que estuvo junto a todo este proceso, CNN. Esta cadena noticiosa ha sido parte de la historia al ser el primer canal dedicado a las noticias las veinticuatro horas del día. Seguir el proceso electoral por esta vía fue un verdadero despertar, especialmente por la tecnología utilizada a lo largo de la transmisión de este evento.No solo fui partícipe de un desfile informático proveniente desde alguna página literaria de Arthur C. Clarke, sino que recibí una lluvia de datos demográficos que cualquier empresa de investigación desearía tener. A esto le agregamos unos celos impresionantes al ver cómo toda esta información era oficial y estaba siendo recopilada cada minuto, a diferencia de nuestros largos procesos electorales que aún mantienen al Ab. Álvaro Noboa a las afueras del Tribunal Supremo Electoral.Pantallas líquidas y dactilares que podían ser manejadas con la simple pulsación de nuestros dedos parecían una escena extraída del filme Minority Report, de Steven Spielberg. Y es que por un momento parecía que estaba siendo un espectador de las elecciones del 2080.¿Pero de qué sirve toda la tecnología implementada por la cadena? ¿Es esto una desventaja o algo a favor? Por un lado me quedo con toda la información. Los datos estadísticos no solo fueron fascinantes, sino que aportaban indices muy alentadores en cuestiones raciales en Estados Unidos, pero la subdivisión categorizada de los votantes nos enseñaba una parte de este país que no muchos conocían.Hago una pequeña pausa para recordar a Ecuavisa y su cobertura del más reciente proceso electoral. Cada año, este canal se engalana con nueva tecnología y sobrepasa las expectativas de los televidentes. Mientras el esfuerzo de otros canales se queda corto, la experiencia y la seguridad que otorgan sus presentadores es motivo suficiente para engancharse a su señal. Pero así como avanza la línea gráfica y los elementos computacionales del Canal del Cerro, también lo hacen sus anchors, sus reporteros, sus contactos, sus entrevistas y sus presentaciones de todo lo que ocurre en los recintos electorales. Si bien es verdad, existen realidades diferentes en los procesos de elección en ambos países, uno no puede dejar de lado cómo en Ecuavisa nos tratan como ciudadanos y no como analistas políticos frustrados.Martin Luther King Jr. tenía un sueño, uno que finalmente se ha cumplido. Pero mientras este visionario nos daba a entender que todos somos iguales, somos humanos y merecemos un trato que nos acerque a eso. La tecnología nos lleva a cumbres borrascosas llenas de una ambigüedad que mezcla una absurda evolución y una oscura deshumanización. CNN se encargó de llevarle las noticias a robots, a personas sin sentimientos y sin reacción. Y no me refiero solamente a Hillary Clinton.
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