- NOV. 09, 2008 - Foto - El País - EL UNIVERSO
Miembros de la Unidad de Gestión Ambiental del Municipio de Rioverde, responsables del proyecto de cría y engorde del cangrejo carapacho azul, explican que este crustáceo en cautiverio mantiene otro comportamiento diferente a su hábitat natural en los manglares.
Los criaderos están ubicados aproximadamente a 100 metros del área de manglar. Con una bomba de succión se extrae agua del mencionado ecosistema dos veces al día para que ellos tomen los nutrientes naturales que necesitan.
Además se colocan hojas de un arbusto a los que los campesinos llaman “hoja salada”, que se encuentra en el manglar y que sirve de alimento natural para esta especie.
Dentro de los cochiqueros, los campesinos colocan yuca, repollo, papaya, tomate, maduro, caña dulce, lechuga, zanahoria, coco raspado y otros vegetales que son devorados por los crustáceos.
Sin embargo, esta modificación en sus hábitos alimenticios, para algunos moradores de la zona, hace que su carne tenga un sabor especial.
“No saben iguales los cangrejos que se capturan directamente del manglar a los que se crían en cautiverio”, dice Luis Arturo Bautista, un pescador de 45 años edad que gusta de comer cangrejos.
El pescador asegura que con los cangrejos del manglar, cuando son cocinados, el caldo en que se cuecen adquiere un color negruzco, mientras que con los del criadero el caldo queda de un tono amarillo.
Admite que aunque son más grandes que los de manglar, el sabor de la carne de las patas y de las tenazas, en los de cautiverio, es totalmente diferente.