Al estar receptivo a la sabiduría de Dios, soy guiado a los resultados correctos.
Dejar ir
Los niños están ansiosos de aprender a hacer las cosas por sí mismos, por lo tanto, no escuchan las indicaciones de los adultos. Al igual que un niño, hay momentos en que puedo empeñarme tanto en hacer una tarea, que no pienso en las otras soluciones. Mas, al abrir mi mente a la sabiduría de Dios todo se desenvuelve con más facilidad. Sé que recibiré una bendición cuando no intento hacer algo a mi manera. En su lugar, permito que Dios me guíe a los resultados correctos. Al dejar ir toda necesidad de control, me doy cuenta de que Dios es la respuesta. Dejo ir y dejo a Dios actuar, y todo cae en su sitio correcto.
–Salmo 143:10
“Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud”.