Algunos de los inversionistas más famosos de Estados Unidos han comenzado a argumentar que es hora de volver al mercado bursátil.
Inversionistas como Warren Buffet, que de acuerdo con Forbes es el hombre más rico del mundo, y John Bogle, fundador del Vanguard Group, compañía de inversiones cuyo fondo indizado de bajo costo ha dado ganancias a mucha gente, tienen la cautela de añadir que no saben cómo se comportarán las acciones a corto plazo. No obstante, su mensaje es claro: hoy las acciones están baratas, los temores han provocado una caída en los precios y la gente que compre hoy se alegrará de haberlo hecho.
En la vereda de enfrente está el argumento bajista, que no se basa en el temor de que Estados Unidos pueda estar por caer en otra depresión, ni en preocupaciones sobre lo desconocido. Se basa en cifras e historia.
Dice algo así: las acciones son verdaderamente baratas sólo en relación al valor que tuvieron durante los últimos 20 años, período que será recordado como una de las grandes burbujas de la historia.
Si se analiza, se observa que la relación de los precios de las acciones con las ganancias corporativas está ligeramente por debajo de su promedio a largo plazo. Y en crisis económicas anteriores, durante los 30 y los 70, las acciones cayeron muy por debajo de su promedio a largo plazo antes de recuperar su valor.
Ahora, las ganancias corporativas comenzaron a caer en picada y si siguen así, las acciones también deberán caer para mantener la relación precio/utilidad. James Melcher, presidente de Balestra Capital, fondo de cobertura en Nueva York, escribió hace dos años un ensayo para sus clientes en el que pronosticaba la crisis financiera.
Al igual que los alcistas, decía que nadie podía saber cómo se comportaría el mercado en el corto plazo. “Sin embargo, pensar que las acciones son baratas ahora”, añadió, “no es racional”.
Proseguía: “En los últimos 20 años, y particularmente en los últimos seis o siete, hemos tenido la creación más masiva de liquidez que ha conocido el mundo”. Los consumidores se endeudaron gracias a estándares relajados de préstamo y un sistema bancario paralelo, compuesto por fondos de cobertura y bancos de inversión, que permitió que Wall Street hiciera lo mismo. Toda esa deuda elevó el crecimiento económico, así como los rendimientos de las acciones”.
“El problema es que todas las facturas se vencen al mismo tiempo”, aseguró Melcher, que piensa que las acciones fácilmente podrían caer otro 20% y, tal vez, hasta el 35% antes de tocar fondo. ¿Quién está en lo correcto, los bajistas o los alcistas?
Mi forma preferida de medir la valoración del mercado bursátil es una relación precio/utilidad (el precio de las acciones dividido por las ganancias corporativas anuales promedio) con base en, por lo menos, 5 años de ganancias y, de manera ideal, casi 10.
La relación precio/utilidad a 10 años relata una historia consistente a lo largo del último siglo. En ese tiempo, la relación ha registrado un promedio aproximado de 16. Ha habido períodos largos donde se mantuvo por arriba de 15 e incluso se disparó por encima de 20, como en los 20, 60 y en años recientes. Sin embargo, los períodos en los que la relación repuntó por encima de 20 siempre han sido seguidos por descensos drásticos y al menos una década de bajos rendimientos. En 1982, era de sólo 7. Entonces, por supuesto, el mercado comenzó a autocorregirse en la dirección opuesta y las acciones se dispararon.
Aunque Buffett, Bogle y los demás alcistas conocen toda esta historia, se mantienen optimistas. Bogle piensa que las ganancias corporativas se recuperarán muy bien en menos de un par de años y le agrada el hecho de que las tasas de interés sean bajas. Éstas suelen ir acompañadas de mercados alcistas.
Sin embargo, fue su argumento más reciente en el que pienso que deberían centrarse los inversionistas. “No busco un gran mercado alcista”, dijo. Hay algunas razones para estar optimistas respecto a las acciones, agregó, “y también le doy un vistazo a la alternativa”.
¿Y qué tan atractivas son las alternativas? Las cuentas de ahorro y fondos de mercado de dinero batallarán para seguirle el ritmo a la inflación. Lo mismo podría sucederle a los bonos. Las acciones, por su parte, pagan un dividendo promedio de aproximadamente 3%, que es mejor que el interés sobre muchas cuentas de ahorro, y es casi seguro que las acciones aumenten durante el próximo par de décadas.
Si el plazo fijado es de décadas, en lugar de meses y años, esto probablemente resulte ser una oportunidad de compra perfectamente buena. A un plazo menor, sin embargo, es una decisión mucho más difícil e implica un riesgo mucho más alto.