Cuando se le dio el papel como el nuevo James Bond, para llenar el puesto que dejó vacante Pierce Brosnan, Daniel Craig no parecía la opción obvia.
Era un actor en toda la extensión de la palabra, conocido por su intensidad de enfoque y su amplia variedad de papeles desafiantes.
Entre otros, ha interpretado a un barón de la pornografía de Manchester en la miniserie de la BBC, Our Friends in the North; a un profesor universitario perseguido por un acosador en “Enduring Love”, y al poeta Ted Hughes en “Sylvia”.
“Todo el mundo dijo: ‘¿no tienes miedo de que te encasillen?”, recordó del hecho de haber aceptado el papel de Bond. “Y contesté, ‘por supuesto’, pero si tiene que ser con esto, bueno, no es tan malo”.
Los tradicionalistas quedaron pasmados. Los tabloides británicos, cuyos redactores posiblemente no habían visto a Craig en sus otras películas, criticaron que era demasiado bajo de estatura, demasiado rubio, demasiado buen actor; propagaron el rumor de que no sabía conducir un automóvil sincrónico, mucho menos un Aston Martin.
Pero desde la primera escena en Casino Royale (2006), en la que Bond mata brutalmente a un hombre con sus propias manos y luego dispara a sangre fría y mata a su propio jefe corrupto, demostró ser una rara combinación de credibilidad, habilidad física y carisma. Recibió críticas entusiastas, y no sólo de la base tradicional de fanáticos del Agente 007
La película más reciente, Quantum of Solace, que se estrena en noviembre, está repleta de las habituales, para Bond, armas, explosiones y mujeres de senos grandes, así como acrobacias improbables y cargadas de testosterona, muchas de ellas realizadas por el propio Craig.
Mientras que para Casino aumentó de peso (quería verse “como que podía matar gente con sólo mirarla”, dijo su entrenador personal, un ex comando de la Armada Real) en esta cinta se concentró en intensificar su resistencia.
Craig dijo que estaba decidido a asegurarse de que la trama tuviera sentido lógico y emocional. Quantum comienza momentos después de que termina Casino, con Bond, blandiendo una enorme arma, en la isla donde acaba de dispararle a uno de los hombres responsables de la muerte de Vesper Lynd, el traicionero amor de su vida.
“Son dos películas separadas, pero si quisieras castigarte viéndolas seguidas, notarías una línea directa”, comentó Craig. El actor deseaba, en particular, que Bond se enfrentara a las repercusiones emocionales de la muerte de Vesper.
“Era muy importante que abordáramos eso”, afirmó. “Simplemente sentí que no se puede tener un personaje que se enamora tan locamente como sucedió en la película anterior y no darle conclusión, entenderlo, darle algún cierre. Es por eso que la película se llama Quantum Solace (Quantum de Consuelo en su traducción literal), eso es lo que él busca”.
El otoño pasado, Craig y Marc Forster, director de la cinta, se propusieron llenar los huecos del guión, que quedó incompleto debido a la huelga de escritores de Hollywood. Forster dijo que quedó impresionado por lo mucho que el actor deseaba comprender bien la historia y asegurarse de que su interpretación del Agente 007 “no fuera un cliché, sino un personaje con el que la gente pueda identificarse. “Él es muy tímido y algo modesto y humilde, y no le gusta ser el centro de atención.
Es más del tipo que dice: “hagamos buenas películas, contemos una buena historia y hagamos un buen trabajo’”. Junto con Quantum, Craig aparece este otoño en Defiance, cinta basada en la historia real de los Bielski, tres hermanos judíos combatientes de la libertad en la Segunda Guerra Mundial.
Al desafiar a los nazis (y a las posibilidades) establecen una comunidad insólita de refugiados rudos y armados en el castigador bosque de Bielorrusia. Craig interpreta a Tuvia, su complicado líder, a veces impulsivo, a veces fríamente racional; en momentos en busca de venganza y, en otros, predicando moderación.