Domingo 09 de noviembre del 2008 Sucesos

Los remezones políticos afectan a tropa policial

POR TERESA MARCHÁN, MANUELA BOTERO Y JOSÉ OLMOS

Un sentimiento de incertidumbre y expectativa hay entre oficiales y miembros de tropa sobre los cambios en varias jefaturas y la presión gubernamental porque la lucha contra la delincuencia arroje resultados.

La falta de resultados del Plan de Seguridad Ciudadana en la lucha contra la delincuencia, que ha motivado cambios de funcionarios en el Ministerio de Gobierno y en cúpulas policiales de cuatro provincias, también pasa factura a la tropa.

En Guayaquil, por ejemplo, algunos agentes se quejan porque laboran hasta doce horas sin pago extra, pero la gente los tilda de ineficientes. Oficiales y miembros de tropa dudan por futuros cambios.

Cambios repentinos de comandantes, traslados, trabajo por más de doce horas sin sobretiempos, dudas por el análisis de la posible eliminación de rangos y el cambio del tipo de uniformes. La lista de preocupaciones de los oficiales y miembros de tropa de la Policía Nacional es larga, en estos días.

Todo a consecuencia de la falta de resultados en la lucha contra la delincuencia y la aplicación de los planes de Seguridad Ciudadana y Modernización de la entidad. La falta de efectividad ha sido admitida por algunos comandantes y el presidente Rafael Correa, quien meses atrás culpó a la prensa de crear una falsa percepción de inseguridad.

En las últimas tres semanas y para responder a marchas de protesta, el régimen, a través del ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, dispuso la remoción de jefes policiales en Esmeraldas, Manabí (incluido el Comandante de Manta), Guayas y El Oro. Las últimas tres provincias son parte del IV Distrito de la Policía, cuyo comandante, Gral. Euclides Mantilla, asegura que estos obedecen a “estrategias institucionales, como en cualquier otra institución. A lo mejor hubo expectativa sobre el trabajo de un funcionario y este no respondió”, señala.

Oficiales e integrantes de la tropa aceptan la presión pero también sienten dudas. Los primeros, sobre todo los generales de distrito, que se harán cargo de siete regiones y dos distritos metropolitanos (Quito y Guayaquil), según resolvió el régimen el pasado jueves, tienen el reto de bajar la delincuencia hasta diciembre o serán reemplazados.

“Los oficiales somos servidores que tenemos que ser evaluados”, dice un general que pide no se le identifique, quien afirma que del estado de ánimo del personal debería hablar “mi Comandante (Jaime Hurtado)”.

En Guayaquil y Esmeraldas son diversos los reclamos de la tropa. El puerto principal es considerado un castigo para los gendarmes de otras provincias.
Desde octubre, están 200 elementos con experiencia como refuerzos de la emergencia operativa, mientras 500 recién graduados se alternan cada mes.

“Es muy conflictiva, hay robos, muertes. Todo tipo de delitos se cometen aquí y por eso nadie quiere venir”, señala un agente de la Policía Judicial del Guayas (PJ-G). Él dice que otro de los “defectos” de esta ciudad es la presión, tanto de los jefes –que los hacen trabajar más de 12 horas diarias sin pago de sobretiempos– como de la opinión pública, que vigila su trabajo. “Cuando hay un robo más o menos grande, como a los restaurantes y joyerías, nos tachan de incompetentes y vagos”, dice.

Este agente y otros consultados mencionan que al menos 50 policías de los que llegaron en los últimos meses para reforzar la vigilancia en esta ciudad ya lograron un cambio, aunque el Jefe del IV Distrito dice desconocer esa realidad. Sobre el trabajo de más de doce horas diarias, Mantilla indica que quien ingresa a la institución está consciente del esfuerzo y los riesgos. “Si sabiendo eso escogieron ser policías y ahora se quejan, son malos profesionales, malos policías, lo que deberían hacer es pedir la baja”, asegura Mantilla, quien –no obstante– reconoce que la entidad debería considerar valores por el trabajo adicional.

En Esmeraldas, los miembros de la tropa del Comando dicen estar intranquilos por la decisión adoptada por el anterior comandante, de solicitar el cambio de 60 uniformados, por sospechas de mantener relaciones de amistad con delincuentes o con familiares de estos. Lo que les preocupa es la incertidumbre, pues no se dan nombres. El coronel Gonzalo Suasnavas, nuevo comandante, refiere que “los cambios aún no se dan porque se está haciendo un informe”.

La aplicación por parte del Gobierno de los planes de Modernización de la Policía y de Seguridad Ciudadana genera cuestionamientos diversos. Un coronel revela que el Ministro de Gobierno responde a disposiciones del Presidente o algún funcionario cercano, sin tomar en cuenta la realidad del uniformado. Cita, por ejemplo, que ahora tiene un equipo de asesores de la Flacso que son muy jóvenes y no tienen experiencia en seguridad. “No con libros ni con teoría, con teorías de izquierda, anarquistas, se puede combatir el hampa...”, dice.

Mónica Rentería, jefa de la Unidad Ejecutora del Plan de Seguridad Ciudadana, acepta que existe ese grupo de asesores, pero aclara que son expertos, “incluso de otros países”, aunque no da más detalles.

Otros oficiales también critican los viajes al extranjero de los ex subsecretarios de Gobierno, Sebastián Roldán, y de Seguridad, Valentina Ramia. Ambos dimitieron hace más de una semana, sin que la capacitación recibida haya servido al país.

El ministro Bustamante decidió prohibir que los medios de comunicación muestren los rostros de antisociales detenidos. Un coronel que pide reserva de su nombre reclama por ello. “Hay gente que ve al detenido, viene y denuncia: ‘Él me robo, él me asaltó, él entró a mi casa’”. La fuente señala que en agosto, septiembre y octubre, el índice de denuncias por reconocimiento al agresor en los medios bajó en Quito en un 85%.

En la oficialidad surgen interrogantes por las propuestas del Plan de Modernización que pretenden eliminar los rangos y jerarquías policiales.
Incluso se critica el modelo de un nuevo uniforme. “Consiste en camisa blanca tipo polo, gorro, jean, botas media caña, ¿qué respetabilidad de ley va a tener el policía?”, se pregunta un oficial.

Mónica Rentería indica que no se cambiará la presentación formal, pero se dotará de prendas más cómodas y acordes al clima. “No puede ser que un policía persiga al delincuente con zapatos de charol”.

El general Bolívar Cárdenas, director de Educación de la Policía, señala que no se ha hablado de eliminación de jerarquías. Indica que no es conveniente. “Somos una institución disciplinada y eso no se va a perder”.

El Gobierno destinó $ 300 millones para el Plan de Seguridad Ciudadana que se inició en junio y tiene un plazo de dos años. Para este año hay un presupuesto de $ 170 millones y solo se ha gastado el 37%. “Hay una avalancha de proyectos por venir en estos dos meses”, asegura Rentería, quien cita que se harán 85 nuevas edificaciones. Además, capacitación en derechos humanos, manejo de armas y formación profesional.

El Director de Educación de la Policía anuncia algunos cambios ya en vigencia. El ingreso a la Escuela de Suboficiales, que forma a los aspirantes a policías, tendrá como requisito mínimo dos años de estudios superiores y no bachillerato, como ahora. El curso durará un año. Para ser oficial, el aspirante debe tener título universitario. El curso durará dos años y no cuatro.

En las próximas semanas se reclutará a 600 choferes, que luego de capacitarse ingresarán a laborar como policías de servicios. Esto se da porque, por ejemplo, en Guayaquil, la Policía tiene suficientes vehículos para el patrullaje pero, según el Jefe del IV Distrito, faltan choferes.

Guayas
Siete de once delitos subieron y provocaron cambio de jefe

En el Comando de Policía de Guayas, el coronel Jaime Bastidas Vargas (foto) reemplazó hace una semana al coronel Édison Ramos. Esta sucesión se dio cuando en siete de los once principales delitos se registra un alza en los diez meses del presente año, con relación al mismo periodo del 2007.
Según registros de la Espol, los homicidios, plagios, violación, hurto, robo simple, robo de vehículos, robos a locales comerciales y bancos aumentaron. Euclides Mantilla, jefe del IV Distrito, asegura que los datos de la Policía revelan que solo subieron el robo de carros y los homicidios. Esto pese a que llegaron 200 nuevos gendarmes y unos 200 automotores.

Manta y Manabí
Marcha contra sicariato hizo que caigan dos comandantes

Al siguiente día de que unas cuatro mil personas protestaran en el puerto de Manta, el 22 de octubre, para exigir al Gobierno que combata el sicariato, el ministro de Gobierno, Fernando Bustamante, dispuso el cambio de los comandantes de Manabí, Patricio Herrera, y de Manta, Pedro Cózar. Los coroneles Alberto Revelo y Juan Ruales (foto) los sucedieron.

En el caso de Manta, el sicariato cobró la vida de 89 personas en lo que va del año. De estas, 88 casos se dieron mientras Cózar era comandante. Con la remoción de la cúpula también se dispuso que 90 policías, que son parte de los grupos de élite y a los que se los denomina Intocables, operasen en la ciudad.

Esmeraldas y El Oro
Comandantes no consiguieron frenar sicariato y contrabando

El sicariato y contrabando, señalados en el Plan de Seguridad Ciudadana del Gobierno como los principales delitos que afectan a Esmeraldas, desencadenaron en el nombramiento del coronel Gonzalo Suasnavas (foto) como jefe del Comando Provincial de Esmeraldas, en reemplazo de Nelson Argüello, hace dos semanas. El cambio se dio un día antes de una marcha convocada por ciudadanos para protestar por la violencia, que igualmente se produjo. El contrabando, asaltos y homicidios también desencadenaron el cambio en la cúpula policial de El Oro. Patricio Pazmiño Castillo asumió la Comandancia de esa provincia, en reemplazo de Plácido Enríquez Rivadeneira.

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