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SÁBADO | 8 de noviembre del 2008 | Guayaquil, Ecuador
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Gente sin empleo es engañada con anuncios
El desempleo es un mal creciente en nuestro país, afecta a personas de toda clase social, raza, credo, orientación sexual, edad y nivel de estudio.

Al estar yo desempleada me vi obligada a recurrir a los anuncios clasificados de periódicos para conocer ofertas de trabajo; pero por desgracia mucha gente inescrupulosa los publica prometiendo trabajos de “ensueño” que son una estafa. Hay empresas que piden asistente administrativo; uno llama y le separan una cita, va a la “entrevista en grupo”, porque a muchas personas las reúnen a la vez. Las evalúan para seleccionar a las que van a estar en “la semana de capacitación” (una lavada de cerebro). Terminada la capacitación, para poder firmar el “contrato” uno debe vender seis perfumes a $ 40 cada uno. Obviamente, si uno está desempleado no tiene dinero para comprar esos productos que deberá después venderlos; así que uno presta los $ 240 porque quiere el trabajo. Solo cuando uno paga las fragancias puede firmar el contrato, que es de compraventa; o sea, si lo firma, ya no hay marcha atrás.

Después le dicen en qué consiste el “negocio”. Le asignan un código (nombre ficticio) y uno tiene que poner anuncios de trabajo en el periódico, con su código, para que otros ingenuos caigan; se gana $ 3 por cada fragancia que compra el “recomendado”. Otra obligación, es ir dos veces a la semana a contestarles el teléfono.

Otros anuncios llaman a “personas de ambos sexos para asistente administrativo, recursos humanos..., por $ 200 mensuales, horarios flexibles, pagos quincenales”, y estos son algunos de los nombres que firman: Betty, Cindy, Jennifer, Victoria, Bianca, Fiorela. En esos anuncios se repiten los mismos números de teléfonos.

Son más de 100 personas al mes que son estafadas por esas empresas que se aprovechan de muchas madres solteras y bachilleres con deseos de salir adelante.

Ana Mina Medina,
Guayaquil
Que no se repita
Entusiasmado por la información de televisión sobre un certamen de karate que se realizaría hace unas semanas, decidí acompañar a la delegación del Guayas hasta Ambato; ciudad muy bonita y con un clima en esta época inmejorable. Lástima que para llegar a ella tuvimos que soportar los estragos de una pésima carretera en el tramo que le toca mantener al Gobierno, es decir de Bucay a Riobamba.

El evento se desarrolló en un moderno coliseo y con ciertas falencias. Los servicios higiénicos no estaban en la planta baja sino que había que subir 21 escalones, y de los tres servicios que posee solo uno funcionaba y cobraban diez centavos para usarlo.

A pesar de que el inicio del certamen deportivo era a las ocho de la mañana, comenzó a las nueve y media. No se tomaron en cuenta las categorías a las que pertenecían los niños participantes, sino sus pesos; es decir, que a los menores principiantes los hicieron competir con otros de hasta cinturón negro.

 Había un dirigente de un colegio que parecía dueño del certamen, ya que influía mucho en las decisiones del jurado. La mayoría de los jueces sin el mayor empacho favorecían a algunos; como en el caso de un niño al que le arrebataron la medalla de oro ante el rechazo de los presentes. El público conocedor de ese deporte sabía cuándo es un punto a favor, y cuándo en contra, por ende, cuándo se equivocaron los jueces al dar el fallo errado. Si callamos cosas como estas donde están de por medio el deporte y la niñez, no se corregirán en próximos eventos.

Alberto Muñoz Morán,
Guayaquil
Personaje de Samborondón
Hace unos días –el 31 de octubre– nuestro querido Samborondón celebró sus 53 años de vida cantonal, y lo celebramos a lo grande: condecoramos a Raymundo y a todo el mundo. Pero nunca nos acordamos de los gestores que lograron que nuestro querido cantón sea reconocido como tal.

Escribe una nieta del coronel José Lino López Romero; él fue un gran luchador, sin interés alguno, para que mi pueblo querido sea cantón, y lo logró. Pero, lástima que nadie lo reconozca, y ni si quiera alguna calle lleve su nombre. Hay calles que llevan nombres que no tienen nada que ver con la historia de nuestro cantón. Habiendo sido coronel del Cuerpo de Bomberos de Samborondón, la compañía que llevaba su nombre ya no lo lleva. No sabemos por qué propósito. Hicieron reuniones en el Municipio y se había acordado hacerle una placa por su labor, pero no se supo más en qué habrá quedado lo que habían acordado.

Myriam F. López Pérez,
Samborondón
Juguetes para asaltar

Como está muy cercana la Navidad, muchos almacenes de la ciudad ya exhiben en sus vitrinas una gama de juguetes sofisticados y variados, que quienes los contemplamos nos regresa al recuerdo de nuestra niñez en donde la pelota, el tambor y el automóvil eran los preferidos para nuestro entretenimiento.

Hoy, la imaginación humana enlazada con la industria nos muestra entre tanta juguetería armas plásticas de juguete como revólveres, pistolas, metralletas, ametralladoras, etcétera; tan cuidadosamente fabricadas que son exactamente similares a las verdaderas que hieren, matan y se prestan para tantos desafueros. La prensa ya ha señalado los atracos cometidos con estos juguetes, y si es verdad que físicamente son inofensivos, el ciudadano que es sorprendido por los delincuentes con este objeto no reconoce si lo están apuntando o no con una verdadera arma, y queda así sometido a la voluntad de los antisociales.

Hoy, que estamos en tiempos de cambios con una flamante Constitución que garantiza la vida de las personas y la seguridad ciudadana, es de desear que las autoridades prohíban terminantemente la exhibición y venta de estas armas de juguetes. Debería incautárselas para no exponer a los ciudadanos a atracos. Años atrás ya se hizo una incautación con el beneplácito de la ciudadanía. El comerciante, sin desearlo, en forma inconsciente contribuye a que este “juguete bélico” inofensivo, llegue a manos de  malhechores.

Manuel Elías Vélez Ayala,
abogado, Guayaquil

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Guayaquil
Curso

La Escuela Católica de Evangelización Dosmil invita al  curso ‘Preparémonos para el Adviento y la Navidad’, que se dictará el 12 de noviembre, desde las 16:00. Teléfono:  234-4994.
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