sábado 08 de noviembre del 2008 Columnistas

Los discursos

Son muchos los análisis y las opiniones acerca de los resultados electorales en Estados Unidos. Todos coinciden en que marcan un cambio y en que es un paso adelante en la búsqueda de una democracia que no excluya a ciudadano alguno.

La campaña fue larga, dura y difícil, y en ella los candidatos se dijeron algunas cosas desagradables.

Sin embargo, los invito a poner atención en algunos párrafos de sus discursos después de que se conocieron los resultados.

Obama dijo: “El  senador McCain luchó largo y duramente en esta campaña. Y ha luchado aún más largo y duramente por el país que ama. Ha aguantado sacrificios por Estados Unidos que la mayoría de nosotros no podemos ni imaginar. Todos nos hemos beneficiado del servicio prestado por este líder valiente y abnegado”. Y más adelante: “Lo felicito y felicito a la gobernadora Palin por todo lo que han logrado. Y estoy deseando colaborar con ellos en los próximos meses para renovar las promesas de este país”.

El senador McCain a su vez, en el discurso ante muchos de sus partidarios, expresó: “Hace un rato he tenido el honor de llamar por teléfono al senador Barack Obama, para felicitarlo”, y explicó: “Lo he felicitado por haber sido elegido presidente del país que ambos amamos”. Y añadió: “El senador Obama y yo tenemos nuestras diferencias y las hemos discutido, y él ha prevalecido. No hay duda de que muchas de esas diferencias todavía continúan existiendo. Estos son tiempos difíciles para nuestro país y le prometo esta noche que haré todo lo posible para ayudarlo a liderarnos en los muchos desafíos que enfrentamos”. Y al terminar: “Le deseo al hombre que era mi oponente y que será mi presidente que Dios lo ilumine”.

Las largas citas buscan compartir con ustedes, amables lectores, las expresiones de dos personas que habiéndose disputado la presidencia de Estados Unidos, en momentos críticos para ese país y para el mundo, una vez terminada la contienda han tenido la estatura humana suficiente para expresar el amor por su país sin agresiones mutuas, sin ofensas, sin buscar humillar al otro, sino más bien entendiendo que ambos han aportado y deberán seguir aportando a la vida de la nación y, sobre todo, que cada uno de ellos representa el pensamiento de muchos estadounidenses que merecen respeto.

Qué distinta sería nuestra vida cívica y política, si quienes tienen o creen tener liderazgo tuvieran las características del líder positivo que busca elevar la calidad del diálogo político, porque está convencido de que el pueblo y todos los ciudadanos merecen respeto y que la principal obligación de un político que realmente lo es, más allá de las lides electorales, es buscar siempre, desde cualquier lugar, el bien del país.

La semana anterior escribí sobre el lenguaje y de cómo revela identidad, marca compromisos y diseña futuro. Pongamos, pues, atención al lenguaje de nuestros políticos.
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