“Cada vez que tengo tiempo para vacacionar regreso a mi lugar idílico en el Ecuador: Salinas”, dice con emoción la cantante guayaquileña Mireya Leví, quien comenta contar en ese balneario de la provincia de Santa Elena con un departamento que está al pie del malecón. “En la planta baja de un antiguo edificio. El lugar es conocido como Las Palmeras por la cantidad de plantas de este tipo que hay en la playa”.
Desde allí, agrega, disfruta el paisaje de la bahía de Salinas, que para ella constituye “lo más romántico que existe”.
“Cuando voy trato de estar el mayor tiempo posible y regreso pensando en la posibilidad de retornar pronto, pero a veces paso meses sin ir porque mis compromisos de trabajo me llevan lejos”, dice. No obstante, Leví comenta atesorar en su memoria la brisa de Salinas, un balneario donde siempre corre el viento y hace que el ambiente no sea tan caluroso en invierno, ni tan frío en verano.
“Además, sus días de sol son continuos y por ello es constantemente visitado”. De eso puede dar fe, asegura, “pues mi casa siempre está llena de gente”.
Y cuando no, acostumbra sentarse frente al malecón para conversar con los amigos y conocidos que transitan por allí.
“Lo mejor es que en Salinas se puede comer de todo. Desde mariscos hasta fritada y platos típicos”, anota Leví, quien comenta llevar por años una misma rutina alimenticia.
“Al mediodía voy al restaurante El Velero a servirme el almuerzo. Allí están mis comadres, Germania y María, expertas en preparar un sancocho de pescado ‘levanta muertos’. De segundo pido pescado frito con arroz y ensalada. Todo ese manjar por $ 2”.
“Por las noches camino hasta el restaurante El Lojanito y pido un arroz con menestra y un gran pedazo de pollo a la brasa, que me representa $ 3; y algunos domingos –en el mismo lugar– como la deliciosa fritada, que para mí es la más rica del mundo”, asevera Leví.
Como buena ecuatoriana, la cantante dice que siempre invita a amigos de otros países a Salinas. “A mi casa han llegado artistas de todas las nacionalidades y cuando no, a unos metros de donde estoy se encuentra el hotel Francisco Segundo, que es familiar, con muy buenos precios ($ 30 por persona) y lindas habitaciones. En general, ahora el balneario cuenta con muchos hoteles y hostales con precios realmente cómodos”.
Al llegar a Salinas, refiere, el paseo obligado para los turistas es la playa, con su mar de temperatura templada, arena blanca, sol ardiente y amigos.
“Lo mejor que tiene mi país es la facilidad con que la gente conversa, ya sea en la calle, el supermercado, el parasol de junto, siempre hay alguien que está hablando, preguntando, riendo. Y si todavía queda tiempo y ánimo, desde Salinas se puede recorrer la Ruta del Sol o lo que hacemos los salineros todas las tardes: ir a Punta Carnero a ver la caída del sol”.
CEBICHES mixtos
Además de almuerzos, el restaurante El Velero de Salinas sirve todo tipo de cebiches. La cantante Mireya Leví opta por los que combinan varios tipos de mariscos con sus respectivos jugos y adornado con una pata de cangrejo. Cuesta 5 dólares.