Este restaurante, que desde su apertura deleitó a todos, ahora cuenta con un nuevo y más grande local en Urdesa.
Un Sucre renovado, amplio y exquisito, tanto en su decoración como en su gastronomía. Platos nuevos que involucran una mezcla exótica de sabores en una carta amplia que da vida a los sentidos. Lomo en crema de café, rissoto marinero, puré a la mostaza, conchitas al carbón hasta profiteroles y la afamada bomba de chocolate son parte de las sugerencias del chef peruano Carlos Alata, quien describe vívidamente cada bocadillo y recomienda como el top de los tops sus fettucinis de chocolate, los que son delicados, con ligero sabor dulce, y se acompañan con un tierno lomo fino.
Todo esto a media luz, en un ambiente donde los tonos tierra cobran importancia, desde los tablones de madera del piso hasta las paredes con textura en las paredes tipo acrílico, en una mezcla bien llevada de café, amarillo mostaza y beige.
Sofás cómodos formando salitas, con tapices ricos, en un segundo piso definitivamente más formal. En el primero, tanto las mesas como las sillas son de corte informal moderno, mucho más lineal, pero siguiendo el mismo colorido en todos los ambientes. Grandes espejos y cuadros se suman a la decoración, al igual que las creativas lámparas con pantallas de lona, un recuerdo del anterior restaurante ubicado en Samborondón, el que cerró para abrir con mayor ímpetu en Urdesa, en un sitio más grande donde pueden atender a un mayor número de clientes.
Hay también un surtido bar, para los que simplemente quieren comer ligero y tomarse un trago bajo el son de una música suave.
Circunvalación sur 112 y Víctor Emilio Estrada.
Teléfono 288-5551