viernes 07 de noviembre del 2008 Columnistas

Norte y Sur

Con frecuencia, la buena música tiene un mensaje  que cala en el ser humano con mayor rapidez y profundidad  que los textos e incluso que las imágenes, y lo inunda de sentido, de reflexión y  esperanza. Por eso, canciones como  Si el Norte fuera el Sur,  de Ricardo Arjona, o  Tren al Sur, de   Jorge González, tienen un intenso contenido social y representan un llamado de atención sobre la esencia del ser humano, muy bien sintonizada en la Declaración de los Derechos del Hombre.

Libertad, igualdad y fraternidad. Usted, amigo lector, ¿podría decirme qué significa libertad? ¿Qué tipo de libertades tiene? ¿Puede usted pensar diferente que el Presidente, por ejemplo? ¿Tiene libertad de dirigirse al primer empleado de la nación y decirle lo que a usted no le gusta de su gestión?  ¿O que se dedique a trabajar? ¿Se atreve? ¿Usted cree que hay suficientes garantías para que si el Presidente lo enjuicia, usted gane el caso si tiene la razón? ¿Usted cree que los acólitos de Carondelet presionarían al juez? ¿Que si algún funcionario público lo perjudica y usted presenta un amparo constitucional, el actual Tribunal Constitucional autodenominado Corte Constitucional se atrevería a fallar en contra del régimen que les dio la “chamba”?

¿Cree usted que hoy  los contratistas cercanos al régimen tienen igualdad de oportunidades que aquellos que no tienen afinidad ideológica  o parentesco con los “top five” de la alianza?

Y sobre la fraternidad… qué fraternos los mensajes del máximo líder, ¿no? Calurosos mensajes de hermandad, tolerancia y paz envía    los sábados, especialmente a quienes no comparten sus ideas o publican las metidotas de pata  de su gabinete… Lindo ejemplo nos da el Presidente.

Entonces, quiero tomar prestado ese título de Arjona para intentar poner en textos lo que cada vez y cuando recorre mi mente y de forma muy particular, a raíz del triunfo histórico de Barack Obama.

Si el Norte fuera el Sur, Barack Obama fuera presidente del Ecuador, sin duda; pero no hubiere podido ser becario de Harvard, porque no lo hubiere necesitado… desde que la educación superior ya es de todos, es gratis… ¡bingo! Se hubiera graduado con honores en la Universidad de Guayaquil o en la de Manabí… eso sí, no hubiere aprendido lo mismo, ¿no?

Y Rafael Correa… mmmm… seguiría dando clases, seguramente, en alguna universidad de Kentucky o Alabama, porque para ser ministro le faltaría bastante recorrido.

Pero seamos positivos con el Presidente; digamos que se postula a la presidencia… ¿sería demócrata o republicano? Me suena más demócrata… porque más a la izquierda no hay… aunque se vaya hasta California… se topa con el Pacífico y no encuentra un retrato del Che… o de Gustavo Larrea. Y si ganare la elección, seguro no podría disolver el Congreso o quitarle el asiento a la Corte Suprema o nombrar su propio Tribunal Constitucional… qué frustración. Qué  ingobernable sería el Norte para nuestro Presi.

En cambio Obama… cómo cambiaría el Ecuador con un Obama… con la mitad de un Obama… ¿y sabe usted qué es lo más triste de todo? Que sí hay Obamas ecuatorianos; solo falta que quienes nos damos cuenta de la tragedia nacional  asumamos la responsabilidad de rebelarnos ante tanto abuso.

¿Lo ha pensado alguna vez? ¿Estaría dispuesto a hacerlo?
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