El papa Benedicto XVI reiteró este viernes que la Iglesia católica apoya el transplante de órganos aunque desea que la comunidad científica determine el momento de la muerte "teniendo en cuenta los progresos recientes" de la ciencia.
El pedido del Papa fue hecho ante una delegación de científicos y médicos católicos reunidos en Roma para un seminario sobre el tema.
Para el Papa donar los órganos es "un acto de generosidad y altruismo" por parte del donante o de sus parientes si ya falleció.
El jefe de la Iglesia católica, que defiende la vida desde su concepción hasta su muerte natural, recordó que "la ciencia ha registrado notables progresos para determinar la muerte de un paciente".
"Sería bueno que esos resultados obtengan el consenso de toda la comunidad científica para la búsqueda de soluciones que ofrezcan a todos certezas", dijo.
"En ese campo no se puede tener la mínima sospecha, en caso de duda la precaución debe dominar", agregó.
La intervención del Papa fue hecha después de que el diario del Vaticano, L'Osservatore Romano, cuestionara el principio de muerte cerebral como fin de la vida.
La autora del artículo, Lucetta Scaraffia, citaba el caso de una mujer embarazada que dio a luz a pesar de estar en coma irreversible.
"La idea de que una persona deje de existir cuando el cerebro deja de funcionar (...) está en contradicción con el concepto de la doctrina católica", escribió.
El portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, explicó que el artículo no podía ser considerado como la posición oficial de la Iglesia aunque se trataba de "una contribución interesante".
Benedicto XVI condenó el tráfico de órganos como "abominable" y "la creación y destrucción de embriones humanos para fines terapeúticos".