- NOV. 06, 2008 - Foto - Religiosa y Obituarios - EL UNIVERSO
Al aceptar la paz de Dios, soy libre del pasado y estoy listo para vivir en el ahora.
Perdonar
El asirme a resentimientos o culpa, puede ser tan abrumador que me siento como si tuviera una gran carga sobre mis hombros.
Pero tengo en mí la capacidad para perdonar y dejar ir las cargas y liberar de ese modo ofensas o agravios que haya mantenido por mucho tiempo. Invoco la paz moradora de Dios para que disipe todo resentimiento o ira en mi corazón. Dejo ir; no hay nada que temer. Llego a comprender que estoy protegido y a salvo, y que gozo de plenitud. Al aceptar la paz de Dios como mía, dejo el pasado en el pasado. Vivo en el momento presente, el cual está lleno de la presencia de Dios, y de paz, amor y aceptación.
–Salmo 32:6
“Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado; ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán estas a él”.