Autor se recupera.
Los pequeños féretros blancos, donde yacían los cuerpos sin vida de José Alejandro Cajas Zumba, de 9 años; y de su medio hermana Estefanía Morales Zumba, de 3, fueron velados en un altar de claveles, azucenas y rosas del mismo color, ayer en casa del progenitor de la niña.
Según las primeras investigaciones y tras las declaraciones de Édgar Alberto Morales, padre de la niña y padrastro del niño, la muerte de los pequeños se produjo luego de ingerir la sustancia órgano fosforado, que se encuentra en el Perrofin, un veneno que se utiliza para matar roedores.
Morales también habría ingerido el veneno según un informe preliminar del departamento de emergencia del hospital regional Vicente Corral Moscoso; sin embargo, hasta el mediodía de ayer, Raquel Zumba, madre de los niños, esperaba el informe de los exámenes toxicológicos definitivos.
Tanto el padre como los niños fueron encontrados por socorristas de la Cruz Roja, el martes a las 13:00 en una camioneta Datsun, cajón de madera, con las placas ACD-008, de propiedad de Morales, en la calle García Moreno y Vicente Rocafuerte, con dirección a la avenida González Suárez, a unas 6 cuadras de la casa que rentaba la madre de los pequeños.
Una llamada al 911 alertó a los organismos de socorro con información sobre el vehículo en el que se observaba a dos niños desmayados y al conductor con convulsiones.
Los hermanos fallecieron cuando eran conducidos al hospital, mientras que el padre sobrevivió luego de recibir atención médica.
La madre, quien horas antes del mediodía recibió una llamada telefónica de Morales, en la que le decía “no me vas a encontrar, ya me despedí de todos y te deseo que seas feliz”, se enteró de lo ocurrido luego de las 14:00, cuando desesperada buscaba a sus hijos, a quienes dejó por unas horas solos en el departamento que renta.
“Ella salió a pagar unas cuentas y debía regresar a las 12:00 para llevar a Josecito a la escuela, como todos los días, pero cuando regresó no les encontró y empezó a llamar a todo el mundo, para saber si alguien sabía dónde estaban sus hijos”, contó Rosa Granda, madre de Zumba. A las 14:00 regresó a su vivienda y allí la esperaban Elvira Trelles y un grupo de policías que la buscaban como sospechosa de haber envenenado a su esposo y sus hijos, pero luego de oír las declaraciones de Morales, ella quedó libre.
La abuela materna de los niños comentó que su hija se divorció hace unos cinco años, porque no tenía una buena relación con el padre de su primogénito y luego de un par de años conoció al padre de su segunda hija, quien solía hacer escenas de celos a su mujer, quien era la que mantenía la casa.
Mientras, la Fiscalía receptaba ayer la denuncia contra Morales que hizo la madre de los niños. El hombre salió de peligro pero permanece en emergencia en el hospital regional. Aún no ha declarado.