El ecuatoriano Wilmer Caicedo, una de las tres personas heridas por presuntos paramilitares colombianos el pasado domingo en la localidad de Borbón, en la provincia de Esmeraldas, falleció este miércoles, informó el noticiario de Ecuavisa.
Caicedo había recibido impactos de bala en su cuerpo durante la incursión de unos veinte sujetos armados que, según las autoridades de Ecuador pertenecen a la banda de origen paramilitar "guilas Negras", en una discoteca de Borbón, en busca de alguien para "eliminarlo".
La madre de Caicedo, Carmen Mina, tras confirmar el fallecimiento de su hijo, comentó sobre el ambiente de violencia e inseguridad en esa región, a causa de las bandas y grupos armados de Colombia que actúan en la zona fronteriza y que, a veces, cruzan la divisora hacia Ecuador.
Por su parte, el Ejército de Ecuador anunció que reforzará la vigilancia y control en el cantón Eloy Alfaro, de la provincia de Esmeraldas, donde se encuentra Borbón.
Una fuente militar indicó a Efe que mañana se desplazarán equipos mecanizados y blindados a la zona norte de la provincia de Esmeraldas, especialmente al cantón Eloy Alfaro, "donde se han visto a los famosos guilas Negras o grupos de paramilitares".
El Ejército y la Armada, que realizan operaciones permanentes en esa región, incrementarán su presencia en la zona con "patrullas" para escudriñar el área, mediante la instalación de "controles y retenes", precisó la fuente.
Agregó que "los soldados ecuatorianos están bien preparados" ante un eventual choque con los grupos ilegales armados que provienen de Colombia, aunque explicó que, usualmente, esas bandas evitan enfrentamientos con el Ejército de Ecuador y prefieren huir hacia territorio colombiano cuando notan la presencia militar.
Actualmente, el Gobierno de Ecuador acomete un plan de seguridad en la zona fronteriza, donde ha desplazado a más de 7.000 militares para evitar el paso de grupos armados ilegales colombianos a través de los casi 600 kilómetros de frontera que comparte con sus vecinos del norte.
Sin embargo, las autoridades ecuatorianas han señalado que es casi imposible vigilar toda la frontera, la mayor parte de ella en zonas selváticas.