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Hace pocos días mi enamorada y yo nos trasladábamos en un bus urbano porque nos íbamos al cine, cuando a la altura del intercambiador que une las avenidas Rodolfo Baquerizo Nazur con Juan Tanca Marengo y Francisco de Orellana, se levantó un sujeto del asiento y caminando hacia mí con una pistola y utilizando un amplio vocabulario soez, me dijo que le entregara los teléfonos celulares de mi novia y mío, a lo que accedí sin poner resistencia.
Luego, el tipo procedió a hacer lo mismo con los demás pasajeros. Cuando estaba por bajarse de la unidad, le ordenó al chofer que acelerara y continuara su camino, amenazándolo que si hacia algo por delatarlo o perseguirlo, los otros sujetos que lo acompañaban y que venían detrás del bus en un carro color café –el cual no tenía placa ya que lo observé– le pegarían un tiro.
Cuando estamos en plena declaratoria de “emergencia operativa” se me vienen dos interrogantes: la primera es ¿la Policía tiene la certeza de cuáles son los puntos más vulnerables en Guayaquil y en las diferentes ciudades –ojo, digo más vulnerables, no más rojos–? ¿Por qué en este caso específico, jamás vi un solo patrullero ni policía alrededor? ¿Qué tipo de delitos busca reducir la Policía?
Por cierto, no fui el único ese fin de semana, pues al llegar el día lunes al trabajo y conversar aquel suceso ocurrido, me encontré con la sorpresa de que a una compañera de labores también la habían asaltado.
¿Percepción ciudadana o cruda realidad? No lo sé, pero de lo que sí estoy seguro es que esta declaratoria de emergencia nos deja un sinsabor de boca a todos, ya que al parecer los operativos no están bien focalizados haciéndose un gasto inútil de recursos por el despliegue de una logística que no obtiene los resultados esperados por todos.
Hago un llamado a todas las esferas e involucrados de mantener la seguridad en la ciudad y el país, para que trabajen conjuntamente y que la seguridad ya sea de todos.
Vicente Torres-Vieira, Guayaquil
La delincuencia ha tenido un gran aumento en toda la ciudad de Guayaquil. Como nos hemos podido dar cuenta hasta en los lugares más protegidos por la seguridad policial, como en la vía a Samborondón, se han incrementado los robos.
En mi opinión, esto ha sucedido por la mala decisión del presidente Rafael Correa, al no permitir que los guardias de seguridad porten armas para la defensa de los lugares donde trabajan. Y da más facilidad a que los delincuentes salgan a hacer de las suyas.
Por otra parte, nos podemos dar cuenta de que se han perdido los valores morales en la sociedad, esto provocado por la falta de empleo y la idea errada que tiene alguna gente de que el robo es la salida a sus problemas económicos. Así nos damos cuenta de que ningún sector social se escapa de la delincuencia y que nunca está demás tomar prevenciones en todos los lugares.
¿Dónde está el problema?, ¿en el Gobierno con sus decisiones acertadas e imprudentes, o en la moral del pueblo que cada día se pierde más? ¿Serán una solución las penas carcelarias o la apertura por parte del Gobierno de más plazas de empleo?
Carolina Suárez T., universitaria, Guayaquil
¡Por favor, autoridades!, ya estamos prácticamente en los meses de compras navideñas y los delincuentes están haciendo ahora más de las suyas.
Los almacenes, las calles, los centros comerciales y parqueaderos son sitios que rondan los ladrones para ver a quién pueden sorprender y qué se pueden llevar. Incrementen los patrullajes en Guayaquil, en toda la ciudad; los carteristas, los estruchantes, los asaltantes, los disfrazados de taxistas y policías, los que secuestran, los que drogan con escopolamina, los cuenteros que sonsacan información por medio de llamadas telefónicas, abundan más en estos días. ¡Den rigurosa protección policial a Guayaquil, aunque sea en noviembre y diciembre, que son los meses de mayor actividad comercial!
Autoridades, Gobierno: todos estos delitos son reales, no son percepciones, ni puros pensamientos.
Susana Carrera, licenciada, Guayaquil |