miércoles 05 de noviembre del 2008 Columnistas

Como para pensar…

Ayer fue día de los Carlos, fecha onomástica de quienes celebran el 4 de noviembre el día de su santo que, necesariamente, no es el del cumpleaños. Hay personas que nacieron el 4 y se llaman Carlos, bien por ellos. Hay otros que se llaman Carlos y nacieron en febrero. En la Sierra celebramos más los santos que los cumpleaños; en la Costa se prefiere el día del propio natalicio. Carlos significa “hombre prudente”; su patrono es San Carlos Borromeo, quien vivió hace quinientos años y prefirió el servicio a Dios a su riqueza y alcurnia; murió antes de cumplir 50 años siendo arzobispo de Milán; de él se dijo “no celebren misas de difuntos por su alma, celebren misas de acción de gracias por un nuevo santo”.

-Cuenca celebró sus fiestas   el 3 de este mes y ¡claro! tiene mucho para celebrar: sus alcaldes la han mimado sin escatimar ingenio ni recursos para conservar su belleza que subyuga a propios y extraños; sus habitantes saben que poseen una joya y la cuidan con esmero. Bien por la morlaquía, bien por Ecuador.

-Conozco que se busca afanosamente a un nuevo titular de Obras Públicas y Transporte que bien puede no ser ingeniero civil; prefieren un ejecutivo eficiente, de manos limpias, capaz de mover la maquinaria pesada que obre el milagro de la reconstrucción vial del país. Alguien me dijo, con sorna y picardía, que si el Gobierno me llega a proponer esta cartera de Estado, que “acepte no más” porque solamente así puede llegar a ejecutarse la carretera Sígsig-Chiguinda-Aguacate-Gualaquiza, obra iniciada hace más de cincuenta años. El tramo Sígsig-Matanga, en manos del Consejo Provincial del Azuay, avanza a paso de tortuga o mejor de tortura, porque en poco tiempo estaremos nuevamente de elecciones y no sabemos qué vaya a pasar con quienes ahora auspician su terminación; si bien las obras públicas no debiesen estar sujetas a los caprichos de los mandatarios de turno, por desgracia así es.

-Para los interesados: la carretera entre Guayaquil y Santa Rosa (El Oro) está en buenas condiciones; se destacan los tramos concesionados: en excelente estado. Santa Rosa-Zaracay-Chaguarpamba-San Pedro-Catamayo (La Toma): vía de tercer orden; en verano se avanza con cuidado, en invierno todo viaje es de pronóstico reservado. Loja-Zamora: se trabajan 64 kilómetros en hormigón rígido, en varios frentes; es la distancia entre estas dos ciudades. Zamora es la entrada natural a Zamora-Chinchipe y Morona Santiago. De Zamora a Gualaquiza (106 kilómetros) el viaje es para disfrutarlo sin prisa. La vía cubierta con buen asfalto invita a correr, el paisaje insta a bajar la velocidad para apreciar este regalo de la naturaleza. La vía de Gualaquiza a Sígsig es un vía crucis con muchísimas más estaciones de aquellas que nos dejara Juan Pablo II. Si no llego a ministro de obras inconclusas de transporte… pobres choferes y pasajeros: seguirán masticando su inconformidad. Para consuelo de los afligidos, el actual servicio de transporte es mejor que viajar a mula. ¡Qué consuelo!

¿Qué les parece, amigas y amigos?
Columnistas

Diseño

© Copyright 2009. Compañia Anónima EL UNIVERSO. Todos los derechos reservados.