En un arranque de celos, Édgar Morales Angulo envenenó a su hija e hijastro, y luego intentó suicidarse, pero logró salvarse tras ser internado en un hospital de Cuenca.
El hecho se produjo este miércoles cuando varias personas encontraron dentro de una camioneta parqueada cerca del cementerio de Cuenca, provincia del Azuay, a tres personas (un hombre y dos menores de edad) aparentemente dormidos.
Estefanía Morales, de 3 años; y José Cajas, de 10, fueron hallados prácticamente al borde la muerte. Ambos fueron llevados de urgencia al hospital Vicente Corral, pero no pudieron salvarse y fallecieron.
Mientras que Édgar Morales Angulo (padre y padrastro de los pequeños) se encuentra en cuidados intensivos.
Fernando Figueroa, jefe de unidad de emergencias, sostuvo que el sujeto está con tranquilizantes y entubado, por lo que no puede hablar.
El tío de los menores, Rigoberto Zumba, indicó que Morales asesinó a su hija e hijastro en un arranque de celos. "Él ya tenía problemas con mi hermana. Permanecieron separados un buen tiempo y hace dos meses regresaron de nuevo".
La madre de los niños (no identificada) rindió su declaración ante la Policía Nacional y la investigación ya está en marcha.