martes 04 de noviembre del 2008 Columnistas

Las becas y las que faltan

No existen en nuestra historia dos políticos tan diametralmente opuestos como Gabriel García Moreno y Eloy Alfaro. Lo inusual, lo extraordinario, es que ellos, por sobre sus inconciliables diferencias ideológicas, captaron por igual la crucial importancia que las ciencias y las técnicas tienen para un país. Al contrario de la opaca mayoría de gobernantes, ellos impulsaron decididamente estas empresas. El primero, para el campo médico, trajo de Francia a los destacados médicos Ettienne Gayraud y Dominique Domec, quienes reorganizaron la Facultad de Medicina de Quito, modernizaron la enseñanza, hicieron construir el anfiteatro anatómico e introdujeron las más modernas técnicas quirúrgicas en el Hospital San Juan de Dios. Lamentablemente, por el corto periodo que permanecieron aquí, no dejaron discípulos, salvo el doctor José M. Troya. El gobierno de Alfaro, en cambio, optó por otro camino. Se seleccionaron los mejores médicos jóvenes, quienes fueron becados para completar su formación en universidades y hospitales de Francia, Alemania y Suiza. Ellos fueron los doctores Manuel M. Cañizares, Mario de la Torre, Isidro Ayora, Francisco Cousin, Ricardo Villavicencio, Luis G. Dávila, Francisco Corral, Ángel R. Sáenz, Alfredo J. Valenzuela y Pablo Arturo Suárez. El regreso de estos becarios marca una de las más florecientes épocas de la medicina científica, la docencia universitaria, las investigaciones y publicaciones especializadas.

¿Cuál es el panorama actual? Para decirlo con indulgencia, Ecuador cosecha décadas de oscurantismo, necedad  y ceguera respecto a  ciencias y técnicas. Bien es verdad que no estamos solos: nos acompañan los países tercermundistas. Lástima que ahora ya no sea brecha sino abismo lo que nos separa de la hiperaceleración y ultrasofisticación de ciencias y técnicas en los países posindustrializados. Hemos avanzado a paso de tortuga en pos de un proyectil: el mundo contemporáneo de conocimientos y técnicas. Ecuador requiere, de urgencia, hacer lo posible para descontar tan fatal retraso.

Con algo de García Moreno y algo de Alfaro, el presidente Rafael Correa se muestra igualmente sensible a esta encrucijada. Su gobierno, mediante la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt), ha promovido un amplio concurso de becas para perfeccionamiento profesional en los niveles de maestría, doctorado y posdoctorado, en importantes disciplinas como: agricultura sostenible, manejo ambiental, fomento industrial y productivo, ciencias básicas y de materiales, energía, diversificación y alternativas renovables, tecnologías de la información y comunicación, biotecnología, desarrollo humano y social, y salud. Es claro que se ha considerado que estas áreas de estudio son, actualmente, las prioritarias.

Sugiero otra área, no menos apremiante: la prevención y remediación de catástrofes naturales. No estamos libres de estas y algunas ocasionan enormes pérdidas económicas e incluso de vidas. Carecemos de especialistas para afrontarlas integralmente: de tenerlos, los ahorros en vidas y recursos, serían extraordinarios.
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