Martes 04 de noviembre del 2008 El Gran Guayaquil

Herencia de cargos y bonos causan líos

Marjorie Ortiz

Esta semana, el Ministerio de Trabajo revisará el contrato. Los empleados anuncian protestas.

Con anuncios de protestas, el Ministerio de Trabajo revisará esta semana el contrato colectivo del Ministerio de Salud.

En el caso de esta Secretaría de Estado, el documento que rige desde el 2005 fue revisado en el 2007, cuando se firmó un acuerdo entre el régimen y 25 representantes de sindicatos.

El noveno contrato contempla privilegios como la herencia de cargos, permisos sindicales hasta por un año con derecho a sueldo, aumentos de $ 50 al salario mensual, bonos, días de descanso por aniversarios,  horas extras, en fin, beneficios que al Estado le representan $ 92 millones cada año.

La Asamblea Constituyente calificó este contrato como documentos “que contienen beneficios desmedidos que atentan contra el interés general”.

Y aunque según el ministro de Salud (e), Ricardo Cañizares, en los últimos años la relación con los salubristas “ha sido muy buena” por la ausencia de protestas, dirigentes como Marianela Rodríguez, de Organización Sindical Única de Trabajadores del Ministerio de Salud (Osuntramsa), ya amenazan con retomar  las movilizaciones. 

“Hemos tenido paz”, dice Cañizares al referirse a la ausencia de huelgas de días, semanas y hasta de un mes que protagonizaban los trabajadores hace unos meses.

De enero del 2005 a enero del 2006 hubo al menos siete paralizaciones con cierre de hospitales y desatención a miles de pacientes. Todas las protestas tenían un objetivo en común: la firma del noveno contrato colectivo, un acuerdo entre el Ministerio de Salud Pública y la Osuntramsa.

“La lucha da lo que el patrón y el Estado niegan”, dice Marianela Rodríguez, dirigente de Osuntramsa en Guayaquil y una de los 25 sindicalistas que firmaron el acuerdo, pero que amenazan con retomar esta semana las protestas ante el anuncio del director regional de Trabajo, Marcelo Kaviedes, de revisar su contrato.

“Aunque se firmó en Guayaquil, la jurisdicción de la Comisión (que analiza los contratos) es nacional”, indica  Kaviedes, amparado en el mandato 8 dictado por la antes Asamblea Constituyente, que dispone la revisión de las cláusulas de los contratos “que contienen beneficios desmedidos y exagerados que atentan contra el interés general”.

Entre los beneficios que tendrán que eliminarse, según el mandato 8, constan, por ejemplo, la herencia de cargos, el pago de horas extras no trabajadas y cobradas por dirigentes laborales, el pago de vacaciones y  beneficios para familiares.

La herencia de los cargos es uno de los privilegios ante el cual los salubristas aseguran que no cederán. Tampoco renunciarán, dicen, al pago de los 30 sueldos si se jubilan, como determina su contrato y que –según algunos obreros– el Ministerio intenta desconocer.

“Eso no es un privilegio, es una conquista laboral, no ha sido fácil”, dice Mario Sempértegui, uno de los doce jubilados del hospital Alfredo Valenzuela de Guayaquil que espera el pago de las 30 remuneraciones. A él ya le cancelaron un rubro conocido como desahucio, en su caso $ 6.000, y también le heredó el cargo de auxiliar de enfermería a su hija Alba.

De los 260 salubristas (auxiliares en áreas médicas, de limpieza, choferes, guardianes, operadores, jornaleros) que hay en este hospital, al menos la mitad ha heredado el cargo, indica el director Homero Cevallos.

Este es un problema del que se quejan otros directores y que el mismo ministro de Salud (e), Ricardo Cañizares, reconoce que “podría encajar dentro de los excesos”. Por ejemplo, en el Hospital de Infectología, el director Eduardo Sandoval ha tenido que autorizar la herencia del puesto en cuatro ocasiones. Algunas veces hubo resistencia de los familiares que con una mayor preparación académica se negaban a asumir la función del padre o madre. Desde hace un mes, señala, una profesional en diseño gráfico trabaja pelando cebollas y tomates en el área de cocina del hospital.

En el Francisco de Ycaza Bustamante, la directora Patricia Parrales prefiere no comentar, pero ex directores como Enrique Zea y Ricardo Vargas sí hablan de los problemas que tuvieron a la hora de acatar la herencia de los puestos.

“Siempre ha habido conflictos porque los hijos no se quieren quedar en el mismo puesto de sus padres”, dice Zea y agrega que con el paso de los años se han ido perdiendo  puestos en cargos inferiores, por lo que hay insuficiente personal de limpieza o guardianes.

La dirigente sindical de ese hospital, María Palma, asegura que la herencia de puestos –que se aplica con presión de los sindicatos– no es una obligación sino una opción, lo que en la práctica no ocurre pese a que el contrato no lo exige, sino que establece que la vacante tras la muerte o jubilación del trabajador se llenará de preferencia con un hijo o cónyuge.

En la maternidad del Guasmo, su director Ricardo Moreno convocó a un concurso de méritos interno para llenar una vacante, desconociendo el noveno contrato colectivo.

TEXTUAL: Advertencia

Julio Mendoza
dirigente sindical

“Hemos resuelto retirarle el apoyo al Presidente si decide incumplir con los trabajadores. Él dice que la salud ya es de todos, el trabajo y la estabilidad también son de todos”.

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