Quiero invitarlos a ser parte de una fiesta. Los nombres de Guayaquil y Ecuador serán escuchados en muchos lugares. Para muchos tenistas jóvenes, el Challenger puede significar romper el cascarón rumbo a la fama internacional.
Vamos a tener la oportunidad de revivir jornadas fantásticas de tenis en Guayaquil. Luego de la experiencia de los tres años anteriores, esta edición del Challenger se presenta más formada. Además, los atractivos turísticos de la ciudad son innegables.
El calor humano de nuestra gente y su cultura tenística labrada a través de años históricos y triunfos resonantes hacen que el jugador sienta atracción por venir a competir.
Todo eso se ve reflejado en lo duro de la lista de aceptación del torneo, donde aparecen nombres muy importantes que han tenido, en algunos casos, carreras exitosas y largas, y en otros la esperanza de tenerlas.
Para quien conoce de tenis y gusta de verlo será motivo de expectativa conocer los nuevos avances en cuanto a técnicas de juego y modelos de entrenamientos. Para quien no conoce mucho existe la posibilidad de poder seguir a su figura nacional predilecta desde el inicio y brindarle un apoyo masivo que tiene merecido como reconocimiento a su carrera.
Para los jóvenes tenistas, que sueñan con algún día poder llegar a estar en esa misma cancha del Guayaquil Tenis Club, como representantes del futuro del tenis tricolor, el Challenger puede significar romper el cascarón que los vuelque a la fama internacional.
Para el empresario puede ser una forma de publicitar un producto de calidad que se llama tenis mundial, escenario donde realmente comienza a darse cuenta en lo difícil que es el circuito ATP. Lo involucra en la tarea de apoyar el tenis desde abajo, con los juveniles. Hay tan pocas diferencias actualmente que hoy un desconocido de 18 años gana un par de vueltas en nuestro torneo, para asombro de todos, y dos años más tarde está en la élite, en el top ten y todos, absolutamente todos, te dicen yo lo vi en Guayaquil.
Y queremos ser parte de ese crecimiento que tiene tanto en la prensa deportiva como social a un vital aliado para mantener ese legado y esa representación que tiene el Ecuador en el mundo del deporte blanco.
Quiero invitarlos a ser parte de una fiesta deportiva que le pertenece a nuestra ciudad y es apoyada por la ciudadanía. Es el reflejo de quienes somos y de cómo queremos proyectarnos al exterior.
Esta semana tenemos invitados de varios países del mundo. Los nombres de Guayaquil y Ecuador serán escuchados, leídos o vistos en muchos lugares y ese aspecto nos posibilita un escenario propicio para enseñar lo que ofrecemos y que esperamos vengan algún día a conocer la ciudad. Seamos parte de la fiesta.