lunes 03 de noviembre del 2008 Columnistas

Noche de brujas - Todos los Santos

Como a toda propaganda, a la comercial no le interesan sino los resultados; en este caso, vender lo más posible: disfraces de vestidos y mantos negros, caretas de difuntos, calabazas, dulces. El crecimiento humano, en cambio, se alimenta de reflexión en el pasado y en el presente. A reflexionar invito en estas líneas: La fiesta de las brujas, que muchos ecuatorianos han celebrado, tiene un origen druida, que es precristiano, y otro, que es cristiano: la fiesta de Todos los Santos y la conmemoración de los difuntos. Estas dos celebraciones cristianas han sido absorbidas en Estados Unidos por la raíz druida. Los druidas representan el grado más alto de la clase sacerdotal de los pueblos celtas que poblaron Irlanda, Gales, Bretaña y otros pueblos del centro de Europa. El nuevo año de los celtas coincidía con el 31 de octubre de nuestra era. Ese día invocaban a los espíritus de los que habían muerto en ese año. Los difuntos podían, la noche de esa fecha, deambular en el mundo de los vivos. Para el pueblo celta era una noche de horror y de sacrificios humanos. Los druidas encerraban en cofres, sobre todo, a niños y los paseaban por las calles y casas, antes de sacrificarlos en esa noche. Al mismo tiempo  iban pidiendo comida en las casas y maldiciendo a los que la negaban. Los irlandeses cristianizaron esta fiesta  y la llamaron “All Hallows Eve”, o sea, Víspera de Todos los Santos.

Los irlandeses trajeron a Estados Unidos esta su festividad celta cristiana. Los estadounidenses cambiaron la “All Hallows Eve” en “Halloween”. Los lingüistas encuentran en esta palabra tres raíces all - holy  - en. “En” sería abreviación de evening o anochecer. Al contenido cristiano diluido, los estadounidenses le añadieron las calabazas convertidas en linternas, con las cuales iluminaban las visitas nocturnas a las casas.

El origen cristiano es la costumbre de orar por las personas que han muerto y de celebrar la misa por ellas en los cementerios. La costumbre de orar por los difuntos es señalada ya antes de Cristo, en el Libro de los Macabeos. El monje Benedictino San Odilón, Abad de Cluny, Francia, en 998, coloca esta oración por los difuntos en el 2 de noviembre.

Esta fiesta cristianizada, traída por los inmigrantes irlandeses, regresó a Europa y el comercio la difundió en numerosos países, como moda, cada año más privada de la riqueza cultural de la fiesta de Todos los Santos. Con una calabaza en la cabeza se dedicó a conjurar el miedo a la muerte con una fiesta infantil, mezcla de carnaval y de dulces de Navidad. No todos los procesos culturales, como no todos los cambios, son humanizantes. Sonríe Ecuador, en mi opinión es, comercialmente, menos importante que Halloween; pero es muchísimo más humanizante. Entre las dos celebraciones hay la misma distancia que hay entre la muerte y la vida. La cultura druida es una de las culturas más importantes. Las culturas, incluida la druida, no se cristalizan; sus ceremonias fuera de contexto pierden sentido.
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