44 implantes de silicona se han puesto en los dos últimos años en el hospital del IESS.
Con algo de vergüenza, pero con la felicidad reflejada en el rostro, Carlos Bravo, de 57 años, confiesa que se siente como un adolescente después de haber utilizado dos veces y en una misma semana la prótesis que le pusieron en agosto pasado.
Se trata de un implante de silicona de 10 centímetros que le introdujeron dentro de su pene para superar la disfunción eréctil que le diagnosticaron hace dos años, producto de la diabetes e hipertensión que sufre.
Él forma parte de las 44 operaciones de este tipo que se han realizado en el hospital del IESS, entre el 2007 y el 2008.
Desde que descubrió su problema, en el 2006, su vida sexual se vio afectada y su matrimonio de 25 años pasó por varios inconvenientes que fueron superados con el diálogo y la comprensión de su esposa. Pero eso no fue suficiente para evitar la tristeza y la impotencia que lo llevó incluso a pensar “lo peor”, dice. “Creía que mi esposa me iba a dejar, que yo como hombre ya no funcionaba”, señala.
Un padecimiento similar sufrió Félix Banchón, de 41 años, que a los 28 años dejó de caminar cuando por un accidente se quebró la columna vertebral. A los pocos meses del accidente empezaron los problemas con su pareja. Cuando se le pregunta por qué se operó, confiesa que fue para ver si recuperaba a su esposa.
Ahora, aunque el primero camina y el segundo no, ambos pueden tener una vida sexual normal, explica Eduardo Merino, jefe de los servicios de Urología del hospital del IESS.
Ellos han recuperado la libido y el nivel de satisfacción sexual en el primer caso llega a un 100%, mientras que el segundo a un 90%, indica.
El orgasmo en el hombre se produce normalmente porque el implante va conectado a las cavidades cavernosas del órgano.
Esta operación en el sector privado cuesta 15 mil dólares y la prótesis sola unos 6 mil, manifiesta, y refiere que existen dos tipos: una prótesis rígida y otra con una bombilla.
La primera mantiene la erección del órgano genital todo el tiempo, y la segunda se hace por medio de bombeo cuando esta se necesite.
En el primer caso, como la prótesis es de plata (un metal maleable) revestida con silicona, no ocasiona molestias a sus usuarios, pues puede acondicionarse de acuerdo a la ropa. En el segundo, la bombita se pone dentro de uno de los testículos y no se ve, por lo que pasa a ser parte de los genitales.
Para Juan Macías Zambrano, que luego de un accidente en moto también dejó de caminar, recuperar su función eréctil ha elevado su autoestima y la de su esposa. “Parecemos muchachos en luna de miel”, dice, y recuerda que antes de la cirugía, a pesar de que sentía deseos de tener intimidad con su esposa, la erección no le duraba ni cinco segundos.
Comisión revisa casos
La operación dura 45 minutos y esta prótesis no se puede usar hasta después de un mes, explica el médico. Tanto el paciente como la pareja deben pasar por un entrenamiento para saber cómo usar la prótesis, así como por un tratamiento psicológico, añade Merino, pues esta puede volver multiorgásmica a las mujeres.
Pero Merino hace una precisión: para decidir qué persona puede hacerse una operación de este tipo deben agotarse primero todas las alternativas. Una comisión de profesionales, entre neurólogos, urólogos, psiquiatras y endocrinólogos, estudian el caso y resuelven si esta se hace o no.
De las 14 mil consultas al año que se registran en el servicio de Urología del hospital, el 12% de ellas se hacen por disfunciones eréctiles, y un 8% involucra a personas con diabetes.
Banchén y Macías no están en ese grupo, pues su disfunción nació producto de la falta de sensibilidad en más de la mitad de sus cuerpos; ellos se operaron hace tres años.
Para Macías esto ha sido un milagro; Banchén sabe ahora que su enfermedad no fue la única razón del distanciamiento de su matrimonio.
Mientras, Bravo alista un cambio de look para seguir sorprendiendo a su esposa, dice.
MÁS DATOS: Proceso
Tratamiento
Luego de la operación los pacientes deben esperar un mes para utilizar la prótesis. Después del año de la cirugía los hombres deben acudir cada mes a consultas.
Entrenamiento
Durante el tiempo que cicatriza la herida, las personas operadas reciben un entrenamiento para saber cómo usar la prótesis.
Cómo hacer
Para acceder a estas operaciones el paciente primero debe acudir a los dispensarios del IESS. De considerarlo necesario, el médico lo envía al servicio de Urología y allí se estudian los casos.
Medicina
El primer recurso es recetar algún tipo de medicina para superar el problema.