Lunes 03 de noviembre del 2008 El País

Vigilia, comida y bebida para ‘pasar el día’ con los parientes fallecidos

ATUNTAQUI-SALASACA

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SALASACA, Tungurahua. Indígenas de esta parroquia de Pelileo llegaron con ofrendas para ‘compartir’ con los difuntos.

Tradición.

El movimiento de personas en el cementerio Santa Martha de Atuntaqui (Imbabura) fue intenso en la noche del sábado.

Los visitantes se sentaron junto a las tumbas de sus familiares, colocaron velas y oraron durante varias horas. Fue prácticamente una vigilia que se complementó con cánticos a través de un altoparlante y también una misa.

Es la noche más movida y activa en Atuntaqui, según los moradores de la ciudad.

José Chirán llegó junto con sus hermanas, esposa e hijas a visitar la tumba de sus abuelos fallecidos hace 30 años.

Todos portaban una vela y de uno en uno las colocaron junto a la cruz que identificaba el lugar. “Esto lo hacemos todas las noches del 1 de noviembre. Es la tradición que nos enseñaron nuestros padres. Es como una víspera de fiesta que nos prepara para el Día de los Difuntos”, manifestó Chirán, mientras sus hijos correteaban por los alrededores de la tumba.

Al igual que José, Pedro Ortega realizó el mismo ritual. Él llegó a arreglar con flores y coronas la tumba de su esposa.

“Mis hijos no llegaron a tiempo de Quito y por eso no vinieron, espero que mañana (ayer) lo puedan hacer”, refirió.

También en la parroquia Salasaca, del cantón Pelileo (Tungurahua), indígenas de la zona,  ataviados con sus prendas características, llegaron al cementerio llevando alimentos como cuy, conejo, papas, mote, habas, colada morada y pan; así como bebidas como vino, cerveza o licor fuerte. Entre los asistentes estuvieron el alcalde de Pelileo, Manuel Caisabanda, y el ex asambleísta Vicente Masaquiza, quienes destacaron esta tradición.
El País

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