El tecnólogo Geovanny Vera Mero, gerente general de Alarseg, empresa proveedora de equipos de seguridad electrónica, comenta que los escenarios más recurrentes por los que una persona busca un sistema electrónico de seguridad son: después de un robo, porque la casa permanece sola por mucho tiempo o porque conoció del artefacto en otra vivienda.
Pero quedaron atrás las complicadas conexiones cableadas, tanto por estética como por instalación. La central de alarma inalámbrica es un dispositivo que necesita una conexión eléctrica y una línea telefónica para mantener activas todas sus funciones.
Entre ellas, los sensores de movimiento, que pueden ser configurados para enviar señales de alerta al teléfono celular que se le especifique.
Además puede controlar el encendido y apagado de las luces, avisar quién ingresa o sale de la vivienda, detectar la rotura de un cristal, escapes de gas, ingresos de personas que no habitan en el lugar, entre otras funciones.
Los sistemas inalámbricos tienen la ventaja de no llamar la atención de posibles ladrones e incluso pueden configurarse para que la sirena de alarma solo se escuche en su lugar de trabajo, o en la central de seguridad, así quienes estén cometiendo el delito no se percatarán de que la casa está protegida y hay mayor posibilidad de atraparlos.
Los pulsadores portátiles son otra variante que se implementa al cuidado de la seguridad personal: colgantes y llaveros pueden ser más que un accesorio, una herramienta que se conecta a la central de alarmas para brindar una mayor sensación de protección.
El sistema facilita las comunicaciones para quienes estén autorizados, permite grabar mensajes hablados y ser enviados a teléfonos celulares, a otras centrales de alarma, o viceversa, desde un teléfono movil se puede ordenar diferentes funciones como conectar y desconectar el equipo, encender y apagar luces, aire acondicionado, incluso puede informar la llegada de miembros de la familia. (G.J.)
Fuentes: Alarseg, cdla. Guayaquil mz. 20 V-4.
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