- NOV. 02, 2008 - Foto - Cultura - EL UNIVERSO
El artista confirmó que tiene buena voz en varios registros y el timbre adecuado para interpretar a los monstruos de la música popular norteamericana.
No cabe duda de que ante la alarmante decadencia musical en las nuevas tendencias de la música popular, como son el rap, hip hop, reggaeton o el ensordecedor ruido metalero del rock satánic, hasta la gente joven con sensibilidad y selectividad, a veces, añora música de otra época.
En esta tendencia se inscribe Richie Swan, interpretando lo mejor del swing-jazz vocalizado que ha sido inmortalizado por grandes cantantes y compuesto por gigantes como Cole Porter y Duke Ellington. Con un pequeño pero selecto público, la Alianza Francesa fue el escenario donde Swan cantó, a ratos tocó algo de piano, ajustó el sonido y otros menesteres que lo desconcentraron del canto.
Arrancó un programa repleto de grandes hits, New York, New York, Fly Me To The Moon, All The Way, al igual que I’ve Got You Under My Skin evidenciaron desconcentración en el cantante que, un poco al apuro, desperdició algunos de los más grandes hits jamás cantados por Sinatra. Esto de ser un One Man Show le impide muchas veces estar totalmente enfocado en su canto al tener que atender otros detalles.
Ya con Unforgetable, en registros más altos, y un poco imitando a Nat King Cole, Richie Swan empezó a confirmar que tiene buena voz, en varios registros y, sobre todo, el timbre adecuado para interpretar a estos monstruos de la música popular norteamericana.
Después de un inexpresivo Ive Got You Under My Skin recuperó terreno con I Get a Kick Out of you y I Left My Heart in San Francisco.
Una vocalización con registros más altos, Swan se lució con I’Ive Got The World on a String y una excelente versión de My Way indudablemente lo mejor del recital, con un Swan abajo del escenario, relajado, sin caminar por todo lado, concentrado cantando en la forma intimista que esta gran canción exige.
Finalmente, y para confirmar esta tendencia retro en la música a nivel universal, llamó desde Nueva York el ex cónsul Pablo Martínez a ofrecer felicitaciones hablando tras bastidores en un concierto de Patti Labelle y Gladys Knight, grandes estrellas de los años sesenta y setenta.