- NOV. 02, 2008 - Foto - Música - EL UNIVERSO
El misterio de morir ha atraído desde siempre a los compositores que han incluido este tema en sus líricas.
En los años setenta, el mexicano Enrique Guzmán cantaba, a ritmo de rock, “Adiós mundo cruel, ya nunca te veré”, mientras que el español Joan Manuel Serrat en una versión más poética decía: “Si la muerte pisa mi huerto, cuál de todos mis amores ha de comprar las flores para mi funeral”. Ya sea con humor, ironía, dramatismo o angustia, el tema de la muerte ha estado presente en la música de todos los tiempos.
Los autores nacionales y los extranjeros la han tenido como musa y protagonista de sus obras.
Los italianos Giuseppe Verdi o Giacomo Puccini la utilizaron para crear sinfonías magistrales. “¿Acaso la muerte no es todo lo que hay en la vida?”, dijo Verdi cuando le criticaron que en su obra El Trovador (Il trovatore), estrenada en 1853, hubiese tantas matanzas.
Quizás la ópera Tosca (1900) y su heroína trágica del mismo nombre no sería tan memorable para Puccini, y su papel tan ansiado por las sopranos del mundo, si no hubiera asesinado al bárbaro Scarpia.
La muerte o “la pálida”, como la calificó Charly García, en 1975 durante un concierto de Sui Generis (dúo que integraba en los setenta) al presentar El Fantasma de Canterville, les ha resultado seductora. Esta canción fue inspirada en la obra de Oscar Wilde y habla sobre un ánima que critica el olvido.
Flores en su entierro, de Fito Páez, habla del suicidio de un hombre. En su letra él mezcla poesía y rebeldía, acompañadas de buena instrumentación.
Otros prefieren reírse del fin de la vida, como lo hizo el extinto grupo español Mecano con su tema No es serio este cementerio. José María Cano, su autor, jugó con la figura del camposanto, un lugar no tan malo para él, tanto que “el cielo puede esperar” y donde se mezcla gente de toda clase social, eso sí, no se puede cruzar al mundo de los vivos. Otros aman la muerte, como Los Fabulosos Cadillac en Muerte Querida; y el trovador Silvio Rodríguez la considera el desenlace de honor que todo guerrero de la vida debe tener con Al final de este viaje.
“La muerte es parte de la vida, por eso es inevitable hablar de ella, incluso hay países como México donde es motivo de culto”, indica el músico ecuatoriano Troy Alvarado. Explica que en géneros como el rock, por ejemplo, es más común su uso porque sirve para expresar la terminación de algo y es como desear el fin a la discriminación de este género musical.
Otro capítulo del rock es el presagio de la muerte. “Hay rockeros que sabían que iban a morir jóvenes y lo escribieron, como Kurt Cobain y Jim Morrison”, señala el músico Helmut Jeremías. Ambos intérpretes de EE.UU. murieron a los 27 años.
En la década de los ochenta Ecuador vivió un capítulo similar cuando el cantante Orlando Ambruzzini (conocido como Prema), del grupo de punk guayaquileño Los Descontrolados, presagió su muerte en la canción Piedad. En 1987 él fue asesinado a puñaladas (45), una muerte muy similar a la que describía su composición.
EN LA MÚSICA NACIONAL
El alma en los labios, Esposa, Sombras, Carnaval de la vida son algunos de los pasillos, algunos escritos por compositores ecuatorianos, que en sus letras reflejan la tragedia de la muerte.
“Creo que en general, la música popular latinoamericana habla de la pena y la muerte, la muerte de un amor, de una esperanza, de un familiar... Este tema ha sido utilizado en sentido figurado”, opina el compositor Jorge Luis Bohórquez.
Indica que cuando ha atravesado situaciones de dolor no ha dudado en acudir al piano y componer lo que siente, pues “un compositor es un pescador de emociones, retrata con la música lo que más le impacta”, dice el músico.
Mientras que Hilda Murillo considera que aunque la música nacional tiene mucho de fatalista y llorona, los ecuatorianos –y en especial los migrantes– se identifican mucho con ella. “Y es que quién no ha perdido una esposa, una madre, un amor. Son versos tristes pero con gran sentimiento”, refiere la intérprete.
Naldo Campos, compositor de pasillos y dueño de más de 150 temas, expresa que autores nacionales como Medardo Ángel Silva, Abel Romeo Castillo, Carlos Rubira Infante, más allá de la nostalgia o la muerte, quisieron reflejaron la realidad social de aquella época. “Al igual que otros pueblos sudamericanos, el nuestro era una nación muy subyugada, sufrida y humillada. En los tiempos de antes, un hombre pobre no podía ni en broma ver a la niña de sociedad, peor enamorarse, por ello alguien al ver esto decidió reflejar el sufrimiento de amar sin ser correspondido, dolor que a muchos los llevó a matarse”.
LÍRICAS
Artistas extranjeros
El estadounidense Eric Clapton escribió dos temas dedicados a su padre y su hijo, ambos fallecidos, Tears in heaven y My father’s eyes. Luis E. Aute escribió Al alba, tema que también habla de la muerte.
Música ecuatoriana
El alma en los labios, con letra del poeta guayaquileño Medardo Ángel Silva.
“Para expresar mi amor, solamente me queda rasgarme el pecho, Amada, y en tus manos de seda, ¡dejar mi palpitante corazón que te adora!...”.
Esposa, de Carlos Rubira Infante
“Yo que te quiero tanto y te comprendo, te guardaré en mi pecho, hasta la muerte...”.