Domingo 02 de noviembre del 2008 El País

Producción de Cuenca no bajó pese a las crisis y la migración

CUENCA | Sandra Ochoa

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CUENCA. Marlene Hurtado trabaja en Artesa y se encarga de los trazados de diseño, mientras su compañera Sandra Cárdenas decora las piezas.

Empresarios coinciden   en que la actitud  laboriosa sacó a  la ciudad adelante. Mañana, la Atenas del Ecuador celebra su independencia.

Sentado, como todas las tardes, en una banca del Parque de las Flores, Julio Hernández, de 78 años, fundador del gremio de zapateros,  recuerda que desde niño aprendió a usar sus manos para arreglar, crear y  solucionar cualquier problema.

En la lógica de don Julio, el aislamiento geográfico e incluso político de la ciudad obligó a los cuencanos a ser laboriosos y creativos, ya que cualquier producto industrial, musical, de construcción o alimenticio que no fuese preparado en estas tierras no existía.

“Por eso, desde niños todos éramos especialistas en varios oficios. “También las huarmis (mujeres)  cocinaban tan bien y lo mejor que teníamos era el pan, los dulces, los tamales, las humitas, los bocaditos,  y un montón de ricuras hechas con harinas de maíz, trigo y todos los productos que se sembraban en las huertas”, evoca emocionado con una sonrisa.

Luego recuerda que en los años cuarenta la gente adinerada empezó a tener aparatos mecánicos como radios y vehículos y con ello la especialización de oficios se amplió.

De entre los recuerdos, don Julio, quien dejó el oficio de zapatero, no tanto por su edad, sino, dice, “por la invasión”  de calzado extranjero,  desde hace 20 años, rescata la energía que caracterizó al cuencano para salir adelante.

Para Beatriz Déleg, encargada de negocios en el Ministerio de Comercio y Competitividad (MIC) durante los últimos 25 años, el hecho de que el Austro y específicamente Cuenca no haya contado con un aeropuerto internacional  obligaron a la población a ser competitiva en ciertos aspectos.

Uno de esos y el más importante que destaca Déleg es el desarrollo de mano de obra capacitada, que despuntó a partir de la década de los años sesenta, cuando pequeños talleres de muebles, ropa y cerámica empezaron a producir en mayores cantidades.

Esto tras la crisis del sombrero de paja toquilla que dejó de exportarse a Panamá, destino de este producto artesanal muy usado por los obreros durante la construcción del canal.

“Si el rendimiento del trabajador va de la mano con la tecnología se incrementa la competitividad  –y aunque en ese aspecto falta mucho por desarrollar–, hay un gran esfuerzo del Austro que aún se mantiene en los mercados”, asegura Déleg.

En la actualidad existen 215 empresas agremiadas en la Cámara de Industrias de Cuenca, las cuales exportan sus productos a países como Colombia, Perú y Venezuela; pero hay un grupo de empresarios de cerámica, joyas, cuero y llantas que lograron nichos en Europa y Estados Unidos.

Según un registro del MIC, en el año 2006 esas empresas exportaron $ 12’282.256 en productos; en el 2007, $ 14’182.820; y, en el primer trimestre del presente año, $ 9’164.704.

Pero estos sectores enfrentan crisis constantes, desde el feriado bancario hasta el ingreso de productos orientales, dice Déleg. Pese a eso, empresas como Continental General Tire o Llantera; Cerámicas Graiman y  Artesa, que aglutina a 20 entidades de cuero, desde hace tres años logran imponerse en el mercado internacional.

También la migración a los EE.UU., que tuvo su pico más alto en los  años ochenta, afectó a la industria cuencana, ya que al tener esta ciudad y la región alta incidencia de movilización humana, la inversión en mano de obra calificada se perdió, aunque no existe un diagnóstico económico sobre esto.

Moverse de acuerdo con las tendencias mundiales y lograr el desarrollo de tecnologías propias es otro avance de pequeñas industrias como Talleres Mejía y Segarra, que construyen máquinas que se utilizan en varias fábricas de la ciudad, asegura la funcionaria.

Claudio Patiño, economista y gerente de la empresa de alimentos y licores Desarrollo Agropecuario, coincide en que es la actitud de la gente la que ayudó a superar los momentos difíciles. Comenta que el desarrollo industrial de la ciudad y el austro ha estado en gran parte vinculado a las artesanías, agricultura y la actividad de la joyería, actividades que en el proceso de globalización se abren paso gracias a lo exclusivo y novedoso de los productos.

Los principales productos que se destinan a mercados internacionales son los metales preciosos, como el oro y la plata, que se ubican en el primer lugar, al totalizar $ 61’777.312; seguido de las flores, que contabilizaron $ 24’088.799; mientras que las cocinas alcanzaron los $ 17’354.000, según la Gerencia Distrital de Cuenca de la Corporación Aduanera.

A criterio del experto, “el sector privado busca el mercado y el Estado debe generar posibilidades del comercio exterior. Vivimos la historia del Pacto Andino y tuvimos dificultades para ingresar a ese mercado por falta de leyes que protejan la producción y generen la posibilidad de exportar”.

Además, los altos costos de materia prima y servicios básicos siempre conspiraron contra el sector industrial. Con esos factores en contra se destacó el talento de los cuencanos para descentralizar los servicios y competir con iniciativas distintas, dice Patiño.

FESTIVIDADES: Actividades

Hoy
Se realiza el Festival de juegos tradicionales en el parque El Paraíso, desde las 10:00; y, carrera de burros, a las 15:00. Desde las 19:00 se efectúa el Festival nocturno de danza folclórica Cuenca ciudad cultural, en la Plaza María Auxiliadora.   

Mañana
A las 08:00, colocación de ofrenda floral en monumento a Abdón Calderón. Parada militar (10:30) y la sesión solemne en el Salón  de la Ciudad (17:00).

El País

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