Hoy, con bandas de pueblo y fiesta, se hará la competencia final del tradicional juego de trompo.
En época de finados no solo la colada morada y las guaguas de pan son tradicionales en esta ciudad. El juego del trompo, una actividad que en otros lugares del país tiende a desaparecer, es otra de las prácticas habituales de los cotacacheños.
Es una tradición que cada año se intensifica y engrandece con la participación de cientos de personas de todas las edades.
Manuel Ruiz, de 74 años que vive en una de las esquinas del parque principal, a lo largo de su existencia ha visto el desarrollo y crecimiento del juego.
“Aquí esta costumbre no se va a morir. Hace 60 años jugaban solo unos cuatro equipos, ahora sobrepasan los veinte. Es bonito ver cómo se mantiene un juego autóctono”, refiere Ruiz, mientras observaba la competencia del pasado sábado.
Ese día llegaron a la meta final, establecida en el parque central, frente al Municipio, luego de golpear la bola (especie de rueda de madera) con el trompo en 93 oportunidades.
Gonzalo Estrada fue el encargado de dar el golpe final. Envolvió bien la cuerda en el trompo, lo hizo bailar (girar), lo tomó en la mano, apuntó y con gran efectividad impactó en la bola que rodando pasó por la línea de sentencia.
Para llegar a ese lugar tuvieron que recorrer una distancia de 6 kilómetros, por las diferentes calles de la ciudad.
Los turistas extranjeros, que a esa hora circulaban por las calles 10 de Agosto y Bolívar, se quedaban asombrados por el dominio del gigante trompo elaborado en madera y acero.
Un juez acompaña a cada equipo y es el encargado de controlar que se dé cumplimiento al reglamento. “Quien menos cabes (golpes) dé hasta llegar a la meta es el ganador”, refiere uno de ellos.
Los equipos, normalmente integrados por diez personas, cumplen todo el recorrido en unas tres horas.
Estrada dice que juega desde que tenía 7 años. Ahora, con 40, mantiene esa fuerza y perfección para hacer bailar al trompo sobre el adoquín o asfalto.
Santiago Flores es otro de los participantes. Él comenta que por esta época de finados aumenta la pasión por el juego.
“El 2 de noviembre, luego de que las personas van al cementerio a visitar a sus muertos y después de tomar la colada morada, toda la distracción se centra en el juego”, explica.
Por eso para la tarde de hoy se prevé una fiesta. Al juego se unirán bandas de pueblo y el puro de caña, que seguirán a los equipos a lo largo del trazado.
JUEGO: Tradición en finados
Precios
Los llamativos trompos tienen diferentes precios, según el tamaño y la madera. Van de 5 a 20 dólares. Los más costosos son los de cerote porque, según los entendidos, son más resistentes a los golpes y al maltrato.
Impulso
La Universidad Técnica del Norte de Ibarra trabaja en un proyecto que busca el impulso de este juego a nivel provincial y nacional, a través de competencias.