Mi vida se desarrolla ordenadamente.
Orden divino
Cada vez que enfrento una situación que no parece estar en sincronía con el orden de las cosas, sé qué hacer. Hago una pausa, reflexiono y me vuelvo consciente de la presencia de Dios en mí y a mi alrededor.
Luego, me retiro mentalmente a un sitio donde he disfrutado de la cálida luz solar, de una brisa suave o de la tranquilidad de una corriente de agua; donde me encuentro inmerso en el orden natural de la vida. Dios es la fuente de orden en el mundo y mi vida, y el recordar esto eleva mi espíritu. Consciente de esta verdad, supero toda preocupación sobre los resultados. Al relajarme, respiro más fácilmente, mi perspectiva es positiva, y mi vida se desarrolla ordenadamente.
–Isaías 42:16
“Delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz y lo escabroso en llanura.
Estas cosas les haré y no los desampararé”.