Sábado 01 de noviembre del 2008 El Gran Guayaquil

Segundo, dedicado a la agricultura por 60 años

Desde que tenía 25 años, Segundo Borbor Lino,  agricultor de figura delgada y menuda, no ha cambiado su rutina de trabajo. Todos los días se levanta a las 05:00 y una hora después se dirige a su finca para verificar la cosecha de ciruela en sus siete hectáreas.

Su jornada culmina cerca de las 14:00. A esa hora regresa a casa, donde lo espera Jesús Aída Neira, su pareja por cerca de seis décadas. “La vida es dura, pero siento  placer al tener todavía a mi lado a mi compañera”, expresa Segundo sonriente al añadir que si pudiera le pediría a Dios 20 años menos para ver crecer a sus nietos más pequeños y contarles su niñez.

“Tengo 86 años y seis meses”, dice orgulloso Segundo, quien se jacta de seguir con fuerzas para   trabajar esta tierra, la cual considera generosa porque le ha dado para comer, criar a sus ocho hijos y mantener aún a su esposa.

“Mis hijos nos quieren llevar pero yo les he dicho que aún puedo y que el día en que me sienta un poquito cansado ahí sí les hincaré”, manifiesta.

Y es que abandonar esta comuna, con sus calles sin pavimentar y sin más opciones de trabajo que no sea la agricultura o la quema del carbón, es una idea que no se le ha  pasado por la mente a Segundo ni a Jesús, porque ellos  tienen esperanza de que se realice la obra más prioritaria como el camino de acceso a la población que permita una mayor comercialización de su fruta más conocida y apetecible.
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