Daniel Germain, quien tiene una larga trayectoria en el sistema carcelario francés, está en el país para colaborar en la búsqueda del mecanismo que permita cambiar la situación de las cárceles. En esa intención ha visitado algunos centros en Quito y la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil. El propósito es conocer de cerca la forma cómo se desenvuelven los centros carcelarios y sugerir posibles soluciones.
¿Cómo está la situación carcelaria en Francia?
La situación de Francia es comparable a lo que está pasando en Ecuador; nosotros también queremos mejorar la vida de los detenidos.
¿Hay hacinamiento en las cárceles francesas?
Las cárceles no tienen hacinamiento, pero sí hay sobrepoblación en centros de detención preventiva. En Francia, los sentenciados están en unos centros y quienes todavía no han sido condenados, en otros sitios.
¿Tiene algún diagnóstico de la situación carcelaria local?
No, estoy aquí para hacer ese trabajo. He sido contactado a través de la Embajada de Francia por las autoridades para compartir la experiencia que tenemos en este tema.
¿Y la situación carcelaria local es parecida a la francesa?
Hemos sido informados de que el Ecuador quiere construir cárceles modernas, igual que en Francia, y hacer un oficio del trabajo penitenciario. Compartimos esa misma preocupación de tener una política de rehabilitación basada en derechos humanos.
Visitó el centro de rehabilitación de adolescentes Virgilio Guerrero, en Quito, ¿qué impresión le causó?
Me causó una muy buena impresión. Se ve que con pocos recursos se pueden hacer cosas interesantes. Es admirable la forma cómo tratan al interno. Veo que hay la decisión de hacer trabajar a los jóvenes y acompañarlos a salir de la delincuencia. La diferencia es que en Francia ese tipo de centros no están administrados por religiosos.
¿Cómo construir cárceles sin la objeción de la ciudadanía?
En Francia también tenemos este problema. Ahora estamos haciendo un centro grande y moderno y parte de la población se opone. Eso es normal porque uno siempre quiere que la cárcel se haga en un lugar que no sea el nuestro, pero hay maneras de superar esta situación. Una de ellas es abrir las puertas de los centros para que la gente vea cuáles son los programas de rehabilitación; con ello, se logra una mejor aceptación.
¿Cómo se puede pasar de la prisión a la rehabilitación?
Hay dos maneras: una es que la sociedad no rechace a sus presos y que acepte que un día ese detenido tiene que salir de la prisión. La otra, es que sean los propios detenidos los que hagan los esfuerzos necesarios para ser nuevamente aceptados por la sociedad (en libertad).
¿Puede cambiarse la situación de las cárceles en Ecuador?
Sí, pero el cambio no se puede hacer de la noche a la mañana. Noto que hay voluntad del Ministerio de Justicia para cambiar la situación.