Proyecto de ley.
El Fondo de Liquidez, que consta en el proyecto de Ley de Seguridad Financiera y que en cinco años acumularía $ 1.200 millones, es para el Gobierno un incentivo para que la banca privada retorne al país dineros que mantiene en el exterior por unos $ 15.500 millones.
Para la banca se trata de un fondo necesario, pero que en el corto y mediano plazo no garantiza seguridad sobre los ahorros de los depositantes.
Pedro Páez, ministro de Coordinación de la Política Económica, dijo que la banca argumentó que no puede retornar los dineros colocados en el exterior porque necesita liquidez para cuando exista la demanda de ahorristas, o un prestamista de última instancia con ese fin. Dijo que el Fondo cumple ese papel, así que “ya no tienen pretexto”.
Aseguró que esas inversiones ganan afuera solo el 0,5%, pero si retornan y apuestan al sector productivo obtendrán más.
Fernando Pozo, presidente del directorio de la Asociación de Bancos Privados, tiene sus reparos: que ese fondo empezará con poco dinero ($ 150 millones). En ese sentido, inmediatamente no cumplirá con su objetivo. Según la propuesta de ley, este estará conformado por dineros de la banca privada de manera casi total. Pozo consideró que los bancos deben tener posibilidad de decisión del manejo de los dineros. Y que la estructura del directorio planteada: cuatro personas del sector público y dos representantes del bancario, no les permitiría responder adecuadamente por esos dineros.
Según Páez, el Fondo tendrá una operación técnica y se evitará una intervención en el manejo de caja, que más bien se resolverá automáticamente. Cuando existan necesidades más serias de liquidez se tratará el tema con total discreción “para que no existan guerras irresponsables que a veces hay entre banqueros”.
Agregó que lo importante es que haya un blindaje colectivo de los bancos. Ahora, el cuidado se lo hace de manera individual. Para Pozo, la protección colectiva debe existir, pero los bancos también deben tener la posibilidad de protegerse de manera individual.
Páez defendió la disposición de que el Fondo invierta en activos del exterior, pues dijo que así se crea una “barrera cortafuegos”, para que no haya un contagio de problemas financieros internos, en el caso de producirse, articulado a la nueva arquitectura financiera. Parte de esos depósitos pueden ir a la nueva institución financiera regional y subregional. Pozo manifestó que las inversiones en el extranjero de los dineros del Fondo deben ir a proyectos totalmente seguros con calificación doble A o más.