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| Hampones ahora doblegan a los policías |
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Estupor, sorpresa, preocupación, pena y angustia. Sentimientos que describen segundo a segundo lo que sentí al ver en un noticiario la secuencia del robo que sufrió una víctima cualquiera de las que abundan en nuestra ciudad, la captura y reducción del delicuente por parte de un valiente y oportuno policía; y el posterior rescate del mismo por sus compinches, arrebatándoselo literalmente de las manos. Todo esto en un sector céntrico de la ciudad y a plena luz del día.
Estamos llegando a niveles insospechados de inseguridad donde, a pesar de que la “percepción” va quedando lejos –como un amargo recuerdo de un funcionario a quien el tiempo olvidará– tampoco existe una verdadera organización de la fuerza pública, la que va de tumbo en tumbo de un lado para otro, según la intensidad y el tono que utilice la ciudadanía, sea en donde fuere.
La Policía hace, seguro, su mejor esfuerzo, pero con eso no basta. El tiempo que se perdió divagando entre la validez o no del clamor popular, menospreciando y desmintiendo una realidad lacerante, es un tiempo que el hampa aprovecha con creces alcanzando un nivel de “profesionalismo” que verdaderamente sorprende y espanta.
Los ecuatorianos que estamos en pie desde las cinco de la mañana o mucho antes, y desplegamos una intensa jornada de trabajo que se extiende más allá de las doce horas, y que con esfuerzo intentamos construir un mejor futuro para nuestros hijos, dándoles la mejor educación posible e inculcándoles el valor del sacrificio y la dedicación; demandamos del Estado protección a la vida y a la propiedad, demandamos respeto a la dignidad y la paz de quienes creemos en el valor del trabajo honesto. Cuántos de nosotros no hemos sido víctimas de un atraco a mano armada; cuántos no hemos sido despojados de lo que hemos conseguido trabajando; cuántos no han perdido hasta la vida por defenderlo.
¡Hasta cuándo! ¡Ya basta de esfuerzos dispersos, de una lucha desigual entre la fuerza pública y la delincuencia! Es hora de emprender una cruzada nacional por la seguridad invitando a todos quienes quieran participar con ideas, aportando estrategias. Es hora de buscar expertos de otras nacionalidades, si es preciso, sin ninguna vergüenza o falso nacionalismo. Es hora de destinar en esta tarea los tantos recursos que se despilfarran en campañas publicitarias interminables.
Bien lo dijo una respetable dama quiteña: “¡Ya basta de campaña. Es hora de trabajar. Basta de caravanas, de fiestas y bailes. De eso ya tuvimos bastante y no queremos más!”.
Xavier Romero Sares, economista, Guayaquil |
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| Ofensiva delincuencial I |
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La creciente ofensiva de la delincuencia en el país, que asalta por igual bancos, centros comerciales, almacenes, restaurantes y domicilios, deja como macabro testimonio centenares de muertos y heridos; amenaza con convertir en utopía el artículo 5 de la nueva Constitución Política, que dice: “El Ecuador es un territorio de paz”.
Por supuesto que el flagelo delictivo es una lacra social de algunas décadas; múltiples factores han contribuido para acrecentar su tremenda peligrosidad. Pero si el presente es funesto, el futuro “luce” aún más tenebroso.
En efecto, ¿qué podría pasar cuando al amparo del artículo 423, numeral 5, de la nueva Constitución Política, que dice “propiciar la creación de la ciudadanía latinoamericana; la libre circulación de las personas en la región”...., ingresen al Ecuador no solo gente honrada sino pandillas de criminales, tanto de la región como del mundo, sin pasaporte ni récord policial? Seguramente, la tranquilidad pública estaría en gravísimo riesgo.
Por lo anterior, pido que la Comisión Legislativa y de Fiscalización dicte alguna disposición legal o mandato, para evitar que los sindicatos del crimen hagan presa fácil del Ecuador.
Gerardo Caicedo Escudero, sociólogo, Guayaquil
La cadena nacional del Ministro de Gobierno del pasado domingo, en la que apareció con la cúpula policial para destacar la ayuda y el compromiso del Gobierno con la institución –la que estaría incidiendo en el combate a la delincuencia– se contradice con una realidad develada en un noticiario de televisión, que minutos antes había transmitido una grabación de la aprehensión y posterior rescate de un presunto delincuente, quien al ser detenido en delito flagrante por un uniformado, por supuestamente sustraerse el celular de una transeúnte en Guayaquil, en instantes fue rescatado por no menos de ocho adolescentes aparentemente integrantes de una pandilla, ante lo cual el agente no pudo hacer nada; más que volverse pálido, impávido y dejar escapar al presunto antisocial.
Esta realidad no se puede ocultar Ministro. Quienes conocemos algo de seguridad urbana nos resulta un insólito caso. Hoy, el dicho de que “las palomas disparan a las escopetas” es una paradoja cierta, y es causa de las propias políticas al haber concedido demasiadas garantías a quienes cada día nos tienen en zozobra, produciéndonos una psicosis que nos obliga a desconfiar de cualquiera que se nos acerque; a tal punto de que no sabemos si cada vez que salimos de nuestros hogares volveremos sanos y salvos.
Esto refleja la horrenda realidad que está muy lejos de ser una “percepción”.
Ahora la delincuencia está tan avanzada que somete a la misma Policía.
Santiago Medina J., Quito, Pichincha |
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| Ofensiva delincuencial II |
¿Cómo solucionar este problema que nos agobia desde hace muchos años y ahora más que nunca?
Creo que la actual alerta de emergencia en donde se colocan más policías en las calles de la ciudad y se les otorga armas como vía para mitigar dicho problema, no es más que una solución momentánea que no dará resultado positivo, sino la muerte de más seres humanos.
Es que el origen de esta triste problemática –que repercute en la armonía de los ciudadanos– se encuentra en la falta de educación y de equilibrio social de nuestros pueblos. Es que en un medio donde existen tantas diferencias de clases sociales, donde el rico come y vive frente al pobre; donde dos niños, uno rico estudia inglés y el otro betuna zapatos; nos dice mucho de lo que podemos esperar como futuro para el país.
Y es que no será el actual Presidente ni los que vendrán quienes transformen esto de la noche a la mañana. Es algo en lo que todos debemos participar, dejar el egoísmo, mirar un poco más allá de nuestras narices y empezar a sentar las bases de un nuevo país.
Para lograr esto, debemos enfocar nuestros esfuerzos en la educación. Para concluir, tomo prestada una frase del prócer Eugenio María de Hostos, de Puerto Rico, que dice: “Educa al niño de hoy y no castigarás al hombre del mañana”.
Carlos Aizprúa, ingeniero geólogo, París, Francia
Los moradores de Sauces I y Alborada segunda etapa solicitamos la instalación de una de las “famosas” carpas de la Policía Nacional para ver si así se frena un poco la delincuencia que está imparable en estos sectores.
Pedimos que se instale esa carpa en el parque que hay entre estas dos ciudadelas, frente al Garzocentro, a una farmacia y a un negocio de venta de yogur.
Solicitamos la ayuda de la Policía ya que muchos jóvenes universitarios de estas zonas nos sentimos también amenazados por el hampa y con la intranquilidad de no saber qué nos pueda suceder cuando salimos y vamos de regreso a nuestros hogares.
Carlos Tapia, universitario, Guayaquil |
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| Ofensiva delincuencial III |
“Que la patria vuelva”.
La primera vez que escuché esa frase se encendió el hemisferio derecho de mi cerebro y comencé un viaje de creatividad y sueños de colores. Me imaginé regresar a mi niñez. Estaba en el barrio con el pantalón cortito jugando a “perros y venados”, a “quién quiere al hombre negro”.
La hora era lo de menos, el parque se convertía en la sala de nuestro hogar donde podíamos sentirnos seguros, tranquilos, confiados. No había nadie que nos asalte, que nos mate, que nos atropelle, que nos quite el derecho de jugar como niños… Ha pasado más de un año desde que me ilusioné con el regreso a mi infancia, y casi nada ha cambiado: mis hijas no pueden salir al parque, los asaltos son la luz de cada día, hay más atropellos que antes...
Ahora aparece mi hemisferio izquierdo que me hace ver en blanco y negro, y me indica que es muy difícil que la “patria vuelva”; que todo ha sido una quimera, una mentira o un engaño.
¿A qué hemisferio le hago caso?
Diego Merino Naranjo, Quito, Pichincha
Una de las funciones del Ministerio de Gobierno, y por ende del ministro Bustamante, es dar seguridad a todos los ciudadanos en el territorio nacional. Hablar de los niveles de delincuencia en el país es perder el tiempo.
La delincuencia en todas sus formas se ha tomado al Ecuador. Eso no es “percepción”, es una realidad, todos lo sabemos, y de alguna manera la hemos sufrido o la han sufrido nuestros familiares y amigos.
Lo que realmente indigna es la forma cómo el Ministro de Gobierno y el régimen toman esta situación prohibiendo imágenes de violencia, burlándose de la nueva cárcel que construyó el Municipio.
Es ridículo que Ecuador sea el único país donde no se exige visa para entrar, cuando nosotros los ecuatorianos tenemos que sufrir en carne propia las limitaciones, prohibiciones, negaciones que nos ponen para ingresar a la mayoría de naciones; y en muchos casos nuestra gente es maltratada y vista como delincuente cuando llega a un país, incluso con una visa otorgada después de meses de trámites.
No solamente se trata de cambiar a las cúpulas policiales en las ciudades, como en Manta; se trata también de ver si este señor que funge de Ministro de Gobierno está capacitado para ese puesto.
La respuesta es sencilla: no, no lo está. Y si tuviera un poco de decencia debería renunciar para mañana convertirse en un ciudadano “de a pie”, y ya sin ningún tipo de seguridad, y que vea si puede sentirse tranquilo al caminar por cualquier calle del país. A ver si por lo menos el Presidente lo hace renunciar, ya que este Ministro de Gobierno al parecer no lo hará.
Milenko Martinich Montalvo, Obregón, México |
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| Abortos en alta mar I |
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Las noticias internacionales que leemos por internet, periódicos, revistas; que vemos y escuchamos por televisión, nos traen muchas veces “curiosidades” que abusan en lo descabellado, antihumano, sanguinario, pecaminoso; pero son informadas y vistas como temas “positivos” de “ayuda social”, como lo es el “ayudar” a las madres a matar al fruto de su propia carne y alma.
Con despliegues de campañas internacionales que ofrecen practicar gratuitamente a las mujeres abortos rápidos, seguros, indoloros, para que puedan continuar sus vidas sin el peso de ninguna carga que les estropee sus planes futuros de estudios, trabajos, proyectos..., o simplemente liberarlas de responsabilidades económicas, o mejor dicho, de lo que se dice “producto” (hijo) que llevan dentro del cuerpo; se difunde por el mundo con música y alegría la solución al problema del embarazo no deseado con el asesinato, con el crimen a una vida pequeñita e indefensa. Y ahora se lo hace “modernamente” en alta mar, a bordo de un barco que anda por el mundo equipado para la diabólica matanza de bebés, con el apoyo de científicos, de feministas, defensores de los derechos de las embarazadas (pero no de los derechos de los bebés), de políticos, entes sociales, artistas, genios, ilustres e intelectuales, etcétera. No hay palabras para esta abominable, horrenda práctica ni para sus seguidores y todos los que la apoyan.
La humanidad entera parece estar preocupada por las crisis mundiales, así se escucha y comenta no solo en las calles, buses, sino a nivel de analistas, especialistas, etcétera; que hablan de la crisis bancaria estadounidense, de la de energía en el mundo, de la crisis ambiental o ecológica y el efecto invernadero o calentamiento global, y no sé cuántas crisis más. Pero ¿y la crisis moral, espiritual y humana, qué? ¿Nos preocupamos realmente y hacemos algo a nivel de la función o papel que desempeñamos en nuestros hogares, trabajos, sociedad para ser portadores, difusores de valores humanos tan venidos a menos en las familias y los pueblos? Esto que se está dando cada vez a más temprana edad en los adolescentes, jóvenes, la libertad del cuerpo (o como unos dicen la “soberanía” del cuerpo), bajo la “protección” de los anticonceptivos, pero sin embargo se presentan embarazos (sin contar con las enfermedades de transmisión sexual); ¿no es para meditar que estamos en crisis de valores que parten de la formación familiar? Esto que vemos sobre el aborto es el resultado de una decadencia moral de los valores; aunque muchos lo quieran hacer pasar como una opción personal de cada mujer, dueña de su cuerpo, que no afecta a nadie (solo, apenas, a un bebé que está en el vientre materno).
M. Lolita Mariscal, Guayaquil |
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| Abortos en alta mar II |
La embarcación de la muerte Langenort, de la ONG holandesa Women on Waves, atracó el jueves 16 del presente mes en el puerto de la Copa América de la ciudad del Turia (Valencia, España).
Se trata de una nave oriunda de Holanda. Embarcan a jóvenes en estado de buena esperanza, para ejecutarles a sus propios hijos un sanguinario legrado, al abrigo de la ley holandesa y evadiendo la ley española. Los restos mortales de los nenes asesinados se arrojan al abismo para los leones marinos, que acogen como un suculento manjar las morfologías de los bebés; algunos con vida. Un sádico infanticidio.
La Alcaldesa de Valencia no titubea en manifestar su oposición al galeón abortista, y considera la campaña publicitaria como “una provocación que nos llena de indignación”. La recalada de la barcaza ha contado con intervenciones artísticas, bebidas etílicas gratuitas y la intervención de una diputada holandesa al Parlamento Europeo, y también de la intérprete española, Pilar Barden.
La Federación de Asociaciones de Médicos Católicos ha censurado el trasfondo financiero de la iniciativa y ha culpado a sus creadores de “delinquir para hacer negocio”. Su presidencia asevera que la campaña promocional es costeada por la “industria del aborto”, y menciona que si se aboliesen los supuestos que reconoce la actual ley del aborto española, los administradores de abortistas saltarán de los 100.000 crímenes anuales, a cerca de 200.000 infanticidios al año.
Las mujeres que abortan miran con indiferencia la muerte de sus hijos. Vivimos en una cultura de la muerte que nos rodea con un egoísmo feroz; una violencia brutal y ningún respeto por la vida humana de un ser nonato inocente e indefenso. La existencia humana debe ser honrada y resguardada de manera incondicional desde el momento de la fecundación. Desde el primer momento de su existencia al ser humano se le deben reconocer sus derechos de persona, entre los cuales está el derecho sagrado de todo ser inocente a la existencia.
Clemente Ferrer R., Madrid, España
La actriz Pilar Bardem, invitada por plataformas feministas, dio la bienvenida a la embarcación abortista con bandera holandesa atracada en el puerto español de Valencia. La bandera dice mucho: los piratas incluían calaveras, huesos o armas blancas para infundir terror y a veces, unos banderines rojos que indicaban que no habría compasión con los supervivientes del abordaje.
En este caso, ¿suena mal?, los abordados y asesinados son bebés que laten despreocupados en el seno materno, sin sospechar que su misma madre los entrega a la muerte. Piratas los hay de calañas varias, y aunque todos busquen un beneficio pecuniario, unos roban cosas mientras otros roban las vidas ajenas, a pesar de que se hagan llamar ginecólogos.
Propongo que estas naves cambien la bandera que identifica al país por la que identifica las intenciones: como hacían los crueles, pero sinceros piratas de antaño.
María Ferraz, Barcelona, España |
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La Escuela de Artistas dicta talleres para desarrollar habilidades y destrezas de cada persona, a través de dibujo artístico, pintura y manualidades. Informes: 268-4455. |
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