Cerca de 120.000 personas, entre visitantes y viajeros, utilizan a diario el nuevo edificio.
Hoy se cumple un año de la inauguración del nuevo edificio de la terminal terrestre de Guayaquil, sin embargo, esta obra registra proyectos pendientes y suma descontento entre la mayoría de arrendatarios de locales comerciales, pues se quejan de las escasas ventas.
Al habilitarse el nuevo edificio, cuya remodelación tomó dos años y costó $ 36 millones, la Fundación Terminal Terrestre dijo que la obra se extendería con la construcción de una estación de servicios, un hospital y un hotel, proyectos que aún no han empezado.
Los transportistas remarcan que la estación de servicios y el hotel no deberían demorar en ser ejecutados. En los andenes de llegada (parte baja del edificio) es común observar a choferes dando mantenimiento a sus buses y a otros durmiendo, lo cual da una mala imagen.
“Se han olvidado de nosotros, necesitamos un lugar para lavar, vulcanizar y surtir de combustible”, dice Robinson Delgado, chofer de la cooperativa FIFA. “No tenemos dónde dormir, no hay baños, no cumplieron lo prometido”, indica Lenín Vargas, de la cooperativa FBI.
La vocera de la Fundación, María Luisa Barrios, reconoce que la construcción de la estación de servicio está pendiente y dice que se prevé ejecutar en el 2009. El proyecto del hotel ni siquiera tiene fecha de inicio, es algo que aún sigue en análisis, según Barrios.
El retraso, añade, se debe a que el edificio de la nueva terminal fue sometido a un proceso de adaptación para analizar si cumplía los estándares de operatividad, pues tiene que recibir a unas 80 mil personas al día, entre arribos y partidas.
En mayo pasado, Jorge Tola, subinspector del hospital Luis Vernaza, informó que la Junta de Beneficencia iba a construir desde julio un Hospital del Día donde funcionó la terminal provisional, pero esto tampoco se cumplió. La Junta no se ha pronunciado sobre este tema.
El proyecto de reconstrucción de la terminal tuvo como fin atraer el turismo a través de un moderno edificio de tres pisos tipo outlet, en el que funcionan unos 300 locales comerciales, restaurantes e islas. Los espacios se alquilaron a conocidas cadenas de almacenes y comerciantes que tenían sus puestos en la antigua terminal.
Según estadísticas de la Fundación, la terminal recibe a unas 120 mil personas: 80 mil usuarios y 40 mil visitantes, que acuden por compras o para ir al patio de comidas, uno de los sitios más concurridos.
Sin embargo, dueños y empleados de varios locales afirman que las ventas son malas y varían según los días.
En una isla de gorras y souvenirs, el promedio diario de ventas es de $ 30. “Es bajo, esperamos el fin de semana para recuperar algo”, dice la dueña.
En los andenes de salida (primer y segundo piso), donde hay puestos de golosinas, colas, cigarrillos y demás, la situación es más complicada. Afirman que sus ventas no superan los $ 15. Aseguran que en el antiguo edificio y en la terminal provisional vendían tres veces más.
“Algunos compañeros tuvieron que cerrar, pues no les alcanzaba para pagar los $ 280 de arriendo, creo que correré la misma suerte”, dice una propietaria. “La Fundación debería promocionarnos, pues la gente que sube a coger los buses ya viene comprando de abajo. Estamos mal ubicados”, sostiene otro dueño.
No todo es negativo para transportistas y comerciantes. Ellos coinciden en que el lado bueno de la nueva terminal es el orden que ahora hay, lo cual es corroborado por los usuarios.
Miguel Rivadeneira viaja por trabajo cada dos semanas a La Maná (Cotopaxi). Afirma que comprar los boletos y partir no le quita tiempo como antes. En cambio, Carlos Bravo dice que cuando viaja llega a la terminal con una hora de antelación, pues ahora puede entretenerse y comprar en el outlet.
DETALLES: Instalaciones
Infraestructura
El nuevo edificio de la terminal terrestre fue construido por la inmobiliaria Inmomariuxi y tiene un área de 170 mil metros cuadrados.
Antisísmico
El edificio tiene la capacidad para soportar un temblor de 6,5 grados en la escala de Richter.
Operaciones
Más de 90 cooperativas de transporte intercantonal e interprovincial operan en las nuevas instalaciones.