Estados Unidos se prepara para celebrar mañana su tradicional noche de Halloween, pero en esta ocasión las calles no se llenarán de terroríficos "Freddy Krueger", sino de versiones humorísticas, e incluso zombis, de los candidatos a la Casa Blanca.
La intensidad de la campaña electoral se ha traducido en una gran oferta de máscaras y complementos para encarnar al republicano John McCain o al demócrata Barack Obama, pero la gran estrella de la noche será la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, de la que han aparecido incluso versiones muy provocativas.
En papel, caucho o vinilo, los compradores pueden escoger entre un amplio abanico de opciones -que oscilan entre los 12 y los 80 dólares-, incluida la versión zombi de ambos candidatos.
Pero si existe una correlación entre la elección del disfraz de Halloween y el futuro presidente de EE.UU., entonces el aspirante republicano podría tener un grave problema el próximo 4 de noviembre.
Dos de las mayores cadenas de venta de disfraces del país han revelado que, de cada diez máscaras que venden, seis son del senador afroamericano, que parte como favorito en las elecciones del 4 de noviembre en las encuestas.
Además, varios de los principales portales de internet destinados a la distribución de estos artículos han anunciado que las caretas del candidato demócrata están agotadas desde hace tiempo.
Aunque se cuestione su precisión, los expertos aseguran que la correlación entre la máscara más vendida y el vencedor en la carrera por la Casa Blanca ha funcionado en las últimas siete elecciones.
Sin embargo, este tipo de cálculos no cuentan con el as en la manga del aspirante republicano: su vicepresidenta Sarah Palin, que podría alterar el resultado de esta correlación.
A los fabricantes de máscaras les ha faltado tiempo para trabajar en la faz de la gobernadora de Alaska. No obstante, las tiendas están vendiendo a destajo las gafas y pelucas que simulan el característico "look" de la compañera de fórmula de McCain.
Para las más atrevidas, los fabricantes proponen el disfraz de Miss Alaska, formado por un bikini con la bandera de EE.UU., una banda y unos tacones imposibles que se complementan con un rifle de juguete.
Atrás queda ya el flamante papel de Hillary Clinton, cuya popularidad, al igual que sus caretas, han sido relegadas a un segundo plano.
Parece que todo está listo para la noche de brujas y espíritus, donde los aspirantes a la Casa Blanca competirán de nuevo por ser los más populares y, sobre todo, los más tenebrosos.