La historiadora española está empezando un trabajo sobre el Cabildo de Guayaquil en la época de la Independencia.
Ya es miembro de la Academia Hispanoamericana de Cádiz, y la semana pasada se incorporó como miembro correspondiente extranjero a la Academia Nacional de Historia del Ecuador. Es la historiadora española María Luisa Laviana Cuetos, quien desde hace más de tres décadas mantiene una relación intrínseca con Guayaquil, aunque reside en España. Ella investiga el desarrollo de la ciudad durante el siglo XVIII.
¿Por qué se interesó por la historia de Guayaquil?
Me incliné desde mi tesis de grado (hace 30 años) a investigar sobre Guayaquil porque en la Universidad de Sevilla pertenecía a un equipo de investigación que se ocupaba de estudiar las principales ciudades del antiguo Virreinato de Nueva Granada; ya unos compañeros trabajaban en otras, y yo quería conocer sobre una de las ciudades de la Real Audiencia de Quito. Siempre me atrajeron las ciudades costeras, y Guayaquil lo es; además, como puerto es una ciudad más abierta. También creo que fue por una afinidad personal, porque nací en Asturias, que asimismo es zona costera. Considero que el siglo XVIII es una etapa de madurez, de consolidación de una sociedad, allí se desarrolla el pensamiento liberal, es una época revolucionaria en el mundo occidental, y Guayaquil comienza su prosperidad a través de la explotación de sus propios recursos naturales.
¿Cuántas obras ha escrito sobre Guayaquil y cuál de ellas le ha dado más satisfacción?
He escrito tres libros y artículos para revistas y ponencias en congresos. La que más me ha dado satisfacción es Guayaquil en el siglo XVIII, recursos naturales y desarrollo económico. Da satisfacción ser útil y en Guayaquil esta obra sí lo ha sido, esto se ha reflejado en que se han hecho dos ediciones aquí de este libro. Va por la tercera. Una es sevillana, que la realizó en 1987 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en España; y dos en Ecuador, una en el 2002 por el Archivo Histórico y otra en el 2003, también por el Archivo y la Espol.
¿El trabajo de cuáles historiadores aprecia más y considera que aporta al país?
Hay trabajos fundamentales de historiadores como Michael Hammerly, Dora León; Julio Estrada Ycaza, Abel Romeo Castillo, José Antonio Gómez Iturralde, Willington Paredes, Guillermo Arosemena y miembros de la Academia Nacional de Historia.
¿Cómo se vinculó con la historia?
Fue una vocación temprana. Tenía 13 años y mi profesora de Historia me inculcó dedicarme a esta. Dudé porque también tuve una buena profesora de Literatura, pero me incliné por la Historia porque me atraía más investigar, en cambio la Literatura la disfrutaba consumiéndola.
¿Qué significa ser miembro de una Academia de Historia de un país que no es el suyo?
Lo considero como un regalo, un reconocimiento a una labor, pero fundamentalmente siento alegría porque a lo largo de estos años he establecido estrechos vínculos de amistad con la inmensa mayoría de colegas de Quito y Guayaquil; pese a que soy miembro correspondiente extranjero, me siento como una miembro correspondiente ecuatoriana, porque a Ecuador lo considero mi segundo país.