- OCT. 29, 2008 - Foto - El Gran Guayaquil - EL UNIVERSO
El rector del colegio técnico Simón Bolívar, Miguel Bayas (d), inspeccionó ayer una de las aulas que fue destruida en la protesta del pasado martes.
En el colegio Aguirre Abad se denunciaron actos violentos entre alumnos, pero el rector Arturo Cepeda los desmintió.
Docentes y líderes estudiantiles son algunos de los señalados en los
últimos casos.
Con la ayuda del personal de limpieza,
Marcos Sánchez buscaba ayer algún material que le sirviera de entre los
escombros del aula donde impartía clases de dibujo técnico a los alumnos del
Instituto Técnico Superior Simón Bolívar, en Guayaquil.
Este salón fue
uno de los dos incendiados y destruidos el pasado lunes en una protesta de
grupos estudiantiles del plantel, que rechazaban la restitución del rector
Miguel Bayas, ejecutada ayer a las 07:20.
Los alumnos, dijeron
autoridades del plantel, fueron manipulados para cometer los actos vandálicos.
“Están desinformados. Debe haber docentes que están detrás de esto. No puede ser
de otra manera”, señaló Bayas, quien había sido suspendido seis meses por
supuesta concesión de instalaciones del colegio sin autorización.
La
manipulación, según la vicepresidenta del comité central de padres de familia,
Ligia de Barros, proviene de un maestro quien “se pasa manteniendo reuniones a
escondidas con los alumnos para instigarlos a participar en
protestas”.
El del técnico Simón Bolívar no es el único caso que
evidencia la manipulación de la que son objeto los alumnos. En el colegio
experimental Rita Lecumberri, los pasados 1 y 3 de octubre se denunció la
intervención de maestros en protestas estudiantiles para presionar la salida de
Betty Viteri como rectora de esta institución.
Roberto Passailaigue, ex
ministro de Educación, advierte que “en muchos casos los mismos rectores manejan
las circunstancias y mandan a la calle a los alumnos a hacer bulla”.
Pero
las afinidades de los alumnos que protestan no solo es con ciertos profesores.
También son cercanas dirigencias como la Federación de Estudiantes Secundarios
del Ecuador (FESE). Líderes de esta organización estuvieron, por ejemplo, en la
manifestación del alumnado del colegio Febres-Cordero, el 7 de
octubre.
Sus razones para protestar fueron la acumulación de basura en el
sector y la falta de la contratación de un seguro de accidentes para las
pasantías. Las manifestaciones desencadenaron enfrentamientos entre estudiantes
y Policía, con la retención de algunos menores.
El mismo día, un grupo de
alumnos del Aguirre Abad quemó llantas en la av. de las Américas porque no se
construyó el techo del patio del colegio. A esta medida se sumaron cuatro
jóvenes con uniformes del Simón Bolívar que, según alumnos del Aguirre Abad,
eran de la FESE. “Cuando hay relajo se meten al colegio a hacer problemas”, dijo
un alumno.
Ismael Vergara, vicepresidente nacional de la FESE, señala que
ninguno de sus miembros participó en lo del Aguirre Abad, pero sí intervinieron
en el Rita Lecumberri.
Ese tipo de actos, según el director provincial de
Educación, Justo Díaz, “son casos que lamentablemente se viven”.
Lo que
pasó en el Simón Bolívar no es un caso aislado, agregó, sino que se ha repetido
en otras instituciones. Por ello, aseguró, se pedirá cuentas a los
miembros de toda la comunidad educativa, es decir, rectores, profesores, alumnos
y padres de familia.