- OCT. 29, 2008 - Foto - Internacionales - EL UNIVERSO
Estados Unidos.
Más de doce millones de estadounidenses ya habían votado anticipadamente ayer en las elecciones presidenciales de EE.UU., la mayoría por el demócrata Barack Obama, según Michael McDonald, de la universidad George Mason, de Virginia.
En los estados en los que los datos estaban disponibles, McDonald tomó en cuenta la filiación política de los electores. En Florida por ejemplo, los demócratas fueron 44,7% de los votantes anticipados, contra 40,0% de republicanos. De todas formas, numerosos estados no poseen datos de filiación política de sus electores, por lo que la información de McDonald es incompleta.
En EE.UU. se puede votar anticipadamente al día de la elección (4 de noviembre), vía correo normal.
La campaña por la Casa Blanca entró ayer en su última semana, con los demócratas paladeando las mieles de su presagiada victoria y los republicanos enfrascados en tensiones internas y en un intento final de derribar a sus rivales.
Mientras tanto, la noticia de que las autoridades desbarataron un plan de dos neonazis para asesinar al candidato demócrata Barack Obama ha desaparecido del mapa informativo en EE.UU. en una muestra de que nadie parece conceder gran importancia al complot.
Obama, por lo demás, sigue en cabeza en los sondeos tanto a nivel nacional como en algunos de los estados que el candidato presidencial republicano John McCain necesita asegurar para ganar las elecciones, como Ohio y Virginia.
Según el diario The Wall Street Journal el demócrata tiene prácticamente asegurados 259 de los 270 votos del colegio electoral necesarios para ganar. El triunfo en estados como Ohio o Virginia le permitiría sellar la victoria.
El sistema electoral estadounidense otorga un número de votos electorales a cada estado en función de su tamaño y población que los representan en el Colegio Electoral, el órgano que finalmente elige al presidente de EE.UU.
La mayor parte de los medios coloca a Obama a un paso de los 270 o incluso por encima del listón, si se incluyen los estados que no son sólidamente demócratas, pero sí se inclinan claramente por el senador y entre los que figuran los citados Ohio y Virginia, pero también Colorado y Nuevo México.